La votación en el estado de Utah puso fin este martes a un largo proceso de primarias para elegir al candidato presidencial republicano en EE.UU., en el que Mitt Romney hizo valer su condición de favorito ante las reticencias de los sectores más conservadores del partido.

Las primarias de Utah, como todas las del último mes desde que Romney superó en Texas la cifra de delegados necesaria para la nominación, fueron meramente simbólicas.

Al cierre de las urnas en Utah, Romney tenía más del 80 por ciento de los votos, según las proyecciones de los medios estadounidenses.

Este estado donde abundan los mormones, la fe que profesa Romney, repartirá 40 delegados y pone fin a una serie de primarias y caucus (asambleas populares) que comenzó el 3 de enero en Iowa.

Ron Paul, de ideas libertarias y congresista por Texas, ha seguido en la contienda hasta el final pero no en campaña activa, con el único objetivo de sumar delegados para tener poder de decisión en la convención del partido y sin opciones de hacer sombra a Romney.

Aunque ya en abril el camino quedó prácticamente despejado para el exgobernador de Massachusetts con la retirada de su principal rival, el exsenador Rick Santorum, fue a finales de mayo cuando logró en Texas alcanzar el mágico número de delegados (1.144) necesario para ser proclamado candidato.

Romney ya es considerado el candidato republicano y rival del presidente Barack Obama en las elecciones del 6 de noviembre, pero será nombrado oficialmente en la convención que su partido celebrará en Tampa (Florida) a finales de agosto.

En el proceso de votaciones que comenzó en Iowa con siete candidatos en liza únicamente Santorum se convirtió durante varias semanas en una amenaza sólida para Romney, el favorito desde el principio en los círculos de poder del Partido Republicano.

Los caucus de Iowa se saldaron con un empate técnico entre Romney y Santorum y con la retirada de la congresista por Minnesota Michelle Bachmann, abanderada del movimiento derechista Tea Party y la única mujer en la contienda.

A mediados de enero y tras los malos resultados en Nuevo Hampshire, donde había concentrado todas sus energías, el segundo abandono lo protagonizó el exembajador en China y exgobernador de Utah Jon Huntsman.

Apenas unos días después anunció su retirada el gobernador de Texas, Rick Perry, y el expresidente de la Cámara de Representantes Newt Gingrich tuvo su momento de auge gracias a su victoria en las primarias de Carolina del Sur.

Pero no fue Gingrich quien consiguió atraer a los sectores republicanos más conservadores, sino Santorum, católico ferviente y padre de familia numerosa que se convirtió en un rival muy molesto para Romney debido al amplio apoyo que encontró entre la base evangélica y rural del partido.

Santorum ganó las primarias en once estados, gracias a su férrea defensa de los valores conservadores y a sus ataques a los planteamientos moderados de Romney, pero no pudo competir con el exgobernador en capacidad organizativa y recaudación de fondos.

A comienzos de abril el exsenador anunció su retirada y un mes después lo hizo Gingrich, quien pese a sus más de tres décadas de experiencia política no fue capaz de conectar con las bases republicanas.

Obama, candidato demócrata a la reelección, y Romney se mantienen empatados en intención de voto, según un nuevo sondeo divulgado este martes, aunque el presidente lleva ventaja en los estados indecisos, considerados clave para los resultados de noviembre, y entre colectivos como los hispanos, las mujeres y los jóvenes.

La encuesta, de la cadena NBC y el diario The Wall Street Journal, indica que Obama tiene un apoyo del 47 por ciento entre los votantes registrados, frente al 44 por ciento de Romney, lo que significa un empate dado que el margen de error es del 3,1 por ciento.

El reto para Romney es, en opinión del encuestador Peter D. Hart, fortalecer su imagen entre los estadounidenses. "Es un nombre conocido, pero una persona desconocida", apuntó.

Solamente un 20 por ciento de los entrevistados dice que "sabe mucho" del exgobernador de Massachusetts, frente al 43 por ciento que indica lo mismo sobre Obama.