El presidente electo de Egipto, el islamista Mohamed Morsi, llevó el lunes sus cosas a la oficina que solía ocupar el derrocado líder Hosni Mubarak e inició consultas para formar el nuevo gobierno, dijo un asesor.

Morsi, de 60 años, fue declarado el domingo ganador de la primera elección presidencial libre de Egipto en su historia moderna tras librar una apretada contienda con Ahmed Shafiq, el último primer ministro del gobierno de Mubarak.

La campaña polarizó profundamente al país. En ella se enfrentaron un ex militar y funcionario del depuesto régimen — que se temía continuara el gobierno autócrata de Mubarak, aunque algunos lo veían como un agente estabilizador — frente a un islamista.

Muchos respaldaron a Morsi como un representante del alzamiento popular que derrocó al viejo régimen y una oportunidad de desafiar a los militares.

Sin embargo, también generaba temor entre los grupos juveniles que respaldaron la insurrección popular, los cuales hicieron campaña por un estado democrático secular y entre muchos de la minoría cristiana del país. Aproximadamente la mitad de los votantes boicotearon la segunda vuelta electoral el fin de semana pasado.

La victoria de Morsi, el primer presidente civil en asumir el principal puesto del país, es un logro sorprendente para la Hermandad Musulmana, el grupo islamista que durante gran parte de sus ocho décadas de existencia permaneció como una organización en las sombras y blanco de los diversos regímenes. Prometió que será un "presidente para todos los egipcios".

Ahora Morsi enfrenta una lucha formidable por el poder con los gobernantes militares del país, aún dominantes, quienes asumieron el puesto tras la caída de Mubarak.

Apenas días antes de que se anunciara un ganador, los generales gobernantes tomaron una serie de decisiones que les dieron amplios poderes, socavando las autoridades del presidente, entre ellas la aprobación del presupuesto estatal y le concedieron a la Policía militar poderes amplios para detener a civiles.

Los generales, que prometieron transferir el poder a un líder electo el 1 de julio, dicen que las medidas tenían como fin llenar un vacío de poder y asegurar que ninguna persona monopolice la toma de decisiones hasta que no se redacte una nueva Constitución.

Yaser Alí, portavoz de la campaña presidencial de Morsi, informó que él llegó el lunes a la oficina presidencial para efectuar reuniones y consultas oficiales. Dijo que su prioridad es formar un equipo presidencial de trabajo hasta que termine las consultas sobre la nominación de vicepresidentes.

"Su prioridad es la estabilidad en la escena política", dijo Alí.