La organización no gubernamental SOA Watch pidió hoy al presidente de Ecuador, Rafael Correa, que suspenda el envío de militares de su país a la antigua Escuela de las Américas, una institución estadounidense donde se han entrenado soldados acusados de violaciones a los derechos humanos.

Cada año unos 1.000 militares y policías latinoamericanos estudian en la escuela, de los cuales más de la mitad son de Colombia, según dijo a Efe Lisa Sullivan, coordinadora para América Latina de la ONG.

Ecuador envió el año pasado a 36 uniformados, de acuerdo con los datos de SOA Watch, cuyos directivos han viajado a Quito para pedir al Gobierno que cese el programa.

"Es muy alarmante y para algunos una gran sorpresa y decepción el hecho de que Ecuador envíe a personal a la Escuela", dijo Roy Burgeois, el padre católico que fundó la organización en 1990.

Por la Escuela pasaron exdictadores latinoamericanos como Leopoldo Galtieri, José Efraín Ríos y Hugo Bánzer, el salvadoreño Roberto D'Aubuisson, vinculado por la Comisión de la Verdad de ese país a escuadrones de la muerte, y el ex asesor de seguridad peruano Vladimiro Montesinos.

En total, 3.600 militares ecuatorianos han estado en sus aulas, incluidos oficiales de alto rango "que formaron parte de las prácticas represivas del Gobierno de León Febres Cordero", de acuerdo con SOA Watch.

Según Sullivan, Bolivia, Uruguay, Argentina y Venezuela han cancelado el envío de militares y policías a la institución.

Los directivos de la ONG se reunirán esta semana con asambleístas y representantes de movimientos sociales de Ecuador para intentar que el país andino haga lo mismo, y han pedido encuentros con Correa y el ministro de Defensa, Miguel Carvajal, según dijeron.

Ellos argumentan que miles de latinoamericanos fueron torturados, violados y asesinados por soldados y oficiales entrenados en ese centro, creado en 1946 en Panamá.

En 1984 fue trasladado a la base estadounidense de Fort Benning y posteriormente Washington lo rebautizó como el Instituto de Cooperación para la Seguridad del Hemisferio Occidental.

"Es demasiada coincidencia que casi toda situación de graves abusos de los derechos humanos (en América Latina) esté vinculada con personal graduado de esa Escuela", dijo Sullivan.

Según cálculos de SOA Watch, desde su fundación ha entrenado a más de 65.000 alumnos, incluidos militares que participaron en los golpes de estado contra Manuel Zelaya, en Honduras, en 2009, y Hugo Chávez, en Venezuela, en 2002, afirmó Sullivan.

Actualmente, el congresista demócrata Jim McGovern impulsa un proyecto de ley en Estados Unidos para eliminar la financiación de la Escuela, que le cuesta al erario público unos 30 millones de dólares al año, según Burgeois, quien dijo que la propuesta cuenta con el apoyo de 80 representantes.

A eso se une la presión de los miembros de SOA Watch, que se manifiestan frente a las puertas de Fort Benning cada noviembre en recuerdo del asesinato de seis jesuitas y dos mujeres en El Salvador el 16 de noviembre de 1989 a manos de integrantes del batallón Atlacatl, entrenado en la Escuela.

Para atraer la atención algunos de ellos entran sin autorización en la base militar, con lo que son arrestados, según Burgeois, quien dijo haber pasado en la cárcel 4 años por haberlo hecho él mismo en varias ocasiones.

Más de 350 personas de la organización han cumplido penas por las protestas, dijo. Los directivos de SOA Watch viajarán el mes que viene a Nicaragua para pedir también a su Gobierno que cese el envío de personal a la Escuela, informó Sullivan.