El director de Inteligencia Nacional de EE.UU., James Clapper, emitió hoy nuevas medidas para evitar filtraciones como las que se han producido últimamente en la prensa en las que se especificaban detalles sobre programas y operaciones clasificadas.

Entre las recomendaciones de Clapper, que se han distribuido a las 16 agencias de inteligencia estadounidenses, está fomentar el uso de un polígrafo mejorado entre los empleados que tengan acceso a información clasificada, informó la Oficina del Director de Inteligencia Nacional (ODNI).

Esta medida afectará a los empleados de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA), la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), el Departamento de Energía (DOE), la Oficina Nacional de Reconocimiento (NRO), la Agencia Nacional Geoespacial (NGA) y la Agencia de Seguridad Nacional (NSA).

Clapper también ha establecido un grupo de trabajo formado por miembros de la comunidad de inteligencia con capacidad para realizar investigaciones independientes entre las distintas agencias, en coordinación con la Oficina de Contrainteligencia Nacional del Ejecutivo.

Esto servirá para garantizar que los casos en los que se divulgue información no autorizada no se cierren "prematuramente", indicó la oficina en un comunicado.

"Estos esfuerzos reforzarán nuestros valores profesionales enviando un sólido mensaje de que el personal de inteligencia siempre ha tenido, y siempre tendrá, los máximos niveles de profesionalismo", indicó Clapper en un comunicado.

El máximo responsable del espionaje estadounidense expresó su "más sincera esperanza" de que otros sectores del Gobierno sigan su ejemplo para mantener la seguridad de los secretos con los que trabajan, que tienen "profundas implicaciones" en la seguridad nacional.

Las disposiciones de Clapper se producen después de la polémica suscitada tras la publicación en varios medios de tirada nacional, como New York Times y The Washington Post, de artículos con información clasificada obtenida por fuentes de la Administración que no fueron identificadas por los diarios.

En mayo, una de estas filtraciones reveló que la persona que ayudó a desenmascarar una trama terrorista en Yemen era un informante de los servicios de inteligencia saudíes que se integró en una cédula y se hizo pasar por voluntario para autoinmolarse.

Los detalles de esta operación, que se dieron a conocer a través de la prensa, hicieron que el FBI abriera una investigación para detectar a la fuente puesto que, según dijo su director Robert Mueller ante el Congreso, ponen en peligro las operaciones en curso, así como las vidas de los informantes y dificultan el trabajo de la oficina a la hora de "reclutar fuentes".

El FBI también investiga quién filtró detalles sobre operaciones estadounidenses con aviones no tripulados en Yemen publicados por New York Times, lo que obligó al Gobierno estadounidense a desclasificar parte de la información sobre esas operaciones.

El mismo diario reveló el 1 de junio, citando fuentes oficiales anónimas, que el presidente de EE.UU., Barack Obama, había ordenado secretamente, durante los primeros meses de su mandato, incrementar sofisticados ataques contra los sistemas informáticos de Irán para sabotear sus instalaciones nucleares.

Las filtraciones causaron la preocupación de algunos congresistas que advirtieron del peligro que podían tener para la seguridad nacional, así como la de Obama, que señaló que es una "frustración" para su Administración como lo ha sido para otras administraciones anteriores.

Poco después The Washington Post desveló que Estados Unidos e Israel desarrollaron conjuntamente el virus informático Flame para recoger información clave sobre las instalaciones nucleares iraníes, según fuentes oficiales occidentales conocedoras del operativo.