La defensa del soldado Bradley Manning, acusado de filtrar miles de documentos clasificados a WikiLeaks, pedirá al gobierno estadounidense documentos adicionales durante la audiencia que se celebrará hoy en la base de Fort Meade (Maryland).

La jueza militar que lleva el caso, la coronel Denise Lind, fijó para este lunes una nueva audiencia en la que está previsto que comparezca el soldado.

El abogado civil de Manning, David Coombs, solicitará informes de varias agencias gubernamentales para evaluar los daños causados por la divulgación de cables diplomáticos clasificados y sobre las guerras de Irak y Afganistán difundidos por WikiLeaks, según los documentos remitidos a la Corte.

Según la defensa de Manning, los fiscales están poniendo trabas para proporcionarles copias de los documentos sobre la evaluación de daños, que considera fundamentales.

En este sentido, la defensa también solicitará a la Corte que comparezcan como testigos durante el juicio miembros de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y de la Oficina Nacional de Contrainteligencia (ONCIS) que puedan evaluar los daños reales de las filtraciones.

Coombs también pedirá a la juez que posponga la fecha del juicio, prevista inicialmente para el 21 septiembre para que ambas partes tengan más tiempo para obtener documentos, revisarlos y preparar mejor el caso.

En una audiencia a principios de mes Lind ya adelantó que debido a cuestiones de procedimiento podría retrasarse hasta noviembre o enero.

Manning, de 24 años, está acusado de la mayor filtración de documentos clasificados en la historia de Estados Unidos y se enfrenta a cadena perpetua, si es declarado culpable de ayudar al enemigo, el más grave de los 22 cargos en su contra.

Muchos de esos documentos, según la acusación, incluían archivos secretos sobre las operaciones militares en Irak y Afganistán.

El soldado trabajó como analista de información en Irak desde octubre de 2009 hasta su detención en mayo de 2010, cuando un informante del Pentágono, el pirata informático Adrian Lamo, supuestamente lo delató.