Las autoridades de Damasco dijeron hoy que el derribo de un avión militar turco el pasado viernes por las defensas antiaéreas sirias "no fue un acto hostil", y reiteraron que el aparato había violado las aguas territoriales sirias y que, por lo tanto, su respuesta fue legal.

"Siria actuó según sus derechos y como un estado soberano. Lo que sucedió fue un accidente y no una agresión como algunos dicen, porque el avión fue derribado por una batería antiaérea sin radar con un alcance máximo de 2,5 kilómetros", explicó Yihad Maqdisi, portavoz del Ministerio sirio de Exteriores.