El presidente de Ecuador, Rafael Correa, trató hoy la petición de asilo de Julian Assange, fundador de WikiLeaks, con la embajadora de su país en Reino Unido, Ana Albán, pero no anunció una decisión al respecto.

El canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño, dijo tras el encuentro, en el que también participaron algunos asesores del presidente, que un grupo de abogados analiza el caso "para advertir las implicaciones políticas y jurídicas para el Ecuador en caso de aceptar el asilo", según una nota divulgada en el diario oficial El Ciudadano.

Aclaró que el país no tiene urgencia en tomar una decisión. "Hay personas que han quedado aisladas en embajadas un día, tres semanas o cinco años. Todo eso puede pasar", señaló.

Patiño explicó que Ecuador podría dialogar con diplomáticos británicos "pero la decisión que se tome será una determinación soberana" de su país y añadió que el Gobierno "no ha tenido conversaciones con Julian Assange ni con diplomáticos de Estados Unidos".

Correa informó el sábado de que había llamado a Albán a Quito para tratar el tema.

El presidente dijo ese día que la embajadora, que no dio hoy declaraciones a la prensa, se había reunido con autoridades inglesas y había recibido una comunicación con sus puntos de vista que tomarán "muy en cuenta".

Aun así, Correa enfatizó que "finalmente será Ecuador que, en forma soberana", adoptará la decisión. "Ecuador no está en venta, no va a negociar su derecho a dar o no dar asilo a ninguna persona o ciudadano del mundo", apuntó.

El fundador de WikiLeaks se refugió el pasado martes en la embajada de Ecuador en Londres y pidió asilo para evitar su extradición a Suecia, donde es sospechoso de delitos sexuales, después de que el tribunal británico diera luz verde a su entrega.

Assange asevera que mantuvo relaciones sexuales consentidas con las mujeres que le acusan y denuncia un complot internacional para silenciarlo.

WikiLeaks ha divulgado desde 2010 miles de cables diplomáticos y documentos militares confidenciales de Estados Unidos embarazosos para gobiernos de todo el mundo, especialmente el de Washington.