Colombia y Corea del Sur sellaron el lunes el cierre de negociaciones de su tratado de libre comercio que ahora debe ser aprobado por los respectivos congresos para entrar en vigencia, un acuerdo que ambos países esperan sirva de puerta de entrada a sus respectivas regiones.

El tratado comenzó a negociarse en diciembre de 2009 y las rondas de discusiones culminaron el pasado 14 de junio, pero en la jornada se aprovechó la visita oficial del presidente surcoreano, Lee Myung-bak, a Bogotá para formalizar ese cierre en un acto en la casa de gobierno junto al mandatario colombiano, Juan Manuel Santos.

En una declaración conjunta a los reporteros en el Palacio de Nariño, Santos dijo que "también hay un gran interés en el tema de cooperación militar...ahí hemos hecho acuerdos y hemos logrado avances en varios frentes".

"También hay proyectos para trabajos conjuntos en el desarrollo de nuestra industria militar", agregó Santos sin ofrecer detalles. En la declaración ninguno de los dos dirigentes respondió preguntas.

A su turno, Lee dijo que esperaba que el acuerdo para "ambas naciones pueda servir de una puerta de entrada, por ejemplo Corea del Sur como una puerta de entrada para Colombia...a los mercados asiáticos y también Colombia como una plataforma para que Corea pueda trabajar en otros países" latinoamericanos.

Además "actualmente el mundo entero está inmerso en una crisis económica...En estas circunstancias la cooperación entre ambos países (y)...también entre Asia y América Latina va a contribuir" a la salida de esa crisis, dijo Lee al hablar en coreano con traducción oficial al español.

Corea del Sur ya tiene tratados con Chile y Perú.

Ninguno de los dos dignatarios dio una cifra de cuánto podría aumentar el comercio a raíz del acuerdo.

El comercio bilateral colombo-surcoreano ha crecido de unos 358 millones de dólares en 2002 a 1.510 millones en 2011, según datos del Ministerio de Comercio colombiano.

El año pasado las principales exportaciones colombianos al país asiático fueron café y aceites de petróleo, mientras importó desde Corea del Sur vehículos y autopartes como llantas, de acuerdo con el ministerio.

A pesar de que actualmente la balanza es deficitaria para Colombia, porque del total del comercio en 2011 las importaciones colombianas desde Corea fueron de 1.234 millones de dólares y el resto fue de exportaciones de Colombia a los coreanos, el gobierno aspira a equilibrar esa balanza y descarta los temores de sectores como el automotor, que es una de la grandes fortalezas surcoreanas.

Tulio Zuluaga, presidente de la Asociación del Sector Automotor y sus Partes (Asopartes) colombiana, dijo que aunque participaron en las negociaciones del tratado y están de acuerdo con el libre comercio, "tenemos preocupación" por los efectos del convenio porque aseguró que los empresarios coreanos gozan de beneficios de los que su contraparte colombiana carecen, como subsidios en las tarifas de servicios públicos y descuentos impositivos.

"No estamos en contra, pero nos preocupa las facilidades que tienen" los coreanos, dijo Zuluaga en diálogo telefónico. De los 324.800 vehículos vendidos el año pasado en Colombia, aseguró, al menos 45.000 fueron de marcas surcoreanas, ocupando entre el tercero y el quinto lugar en el mercado de esta nación andina, donde carros Chevrolet y Renault dominaron las ventas el año pasado.

Los aranceles --actualmente de 35%-- para la importación de autos coreanos se reducirán progresivamente hasta llegar a cero en un período de 10 años, aseguró Zuluaga al considerar como adecuado tal plazo. El problema, insistió, es conseguir del gobierno colombiano medidas similares a las que ya tienen los surcoreanos como los descuentos en impuestos.