Según la decisión de hoy de la Suprema Corte, los oficiales de policía de Arizona pueden actuar para hacer cumplir una ley que codifica el perfilamiento racial. El fallo de la Corte causará daños profundos e irreparables a los derechos civiles de muchos de nuestros compatriotas estadounidenses.

Si bien la Suprema Corte rechazó tres secciones de la ley antinmigratoria S.B. 1070 de la gobernadora de Arizona, Jan Brewer, sí legalizó la discriminación y el acoso mediante su decisión de confirmar la sección sobre el perfilamiento racial: la punta de espada de la ley S.B. 1070.

La Suprema Corte claramente reconoce que hay problemas con la Sección 2(B), la parte referida a “mostrar los papeles” de la ley que permitió entrar en vigor. Pero al “patear hacia adelante” la cuestión planteada por esta cláusula, ha dicho a los latinos, asiáticos y a todos los estadounidenses que se ven o suenan como inmigrantes que la Corte está dispuesta a esperar y ver si se verán amenazados sus derechos civiles.

Eso sencillamente está mal. Y lamentablemente hace que todos estemos menos seguros.

Según un informe de amicus curiae de funcionarios judiciales estatales y locales, la sección que no entrará en vigor “categóricamente requiere que todos los oficiales policiales verifiquen con las autoridades federales la situación inmigratoria de casi cualquier persona que paren o arresten en el transcurso de sus actividades policiales cotidianas”.

Por consiguiente, agregaron, la ley “inexorablemente es incompatible con las prioridades vitales de cumplimiento de las leyes inmigratorias federales a la vez que socava gravemente los intereses vitales de las fuerzas del orden de prevenir y resolver los delitos más serios de nuestra sociedad”.

En vista de a decisión, claramente necesitamos que los funcionarios federales elegidos y nombrados tomen medidas enérgicas para defender los derechos básicos de toda la población, nos guíen hacia adelante e inicien una reforma inmigratoria federal. Ahora no es el momento de discursos ni de buscar culpables.

En esta temporada política, necesitamos liderazgo.

El presidente Obama debe asegurarse de que el Departamento de Justicia actúe rápidamente para movilizar monitores de los derechos civiles a Arizona. Y el Departamento de Seguridad Nacional debe suspender la implementación del programa”Comunidades Seguras” para que el tristemente famoso alguacil del condado de Maricopa, Joe Arpaio, y otros no puedan seguir causando daños.

No necesitamos discursos presidenciales; los latinos necesitan protección de los alguaciles de policía de Arizona que ya están siendo investigados por abuso de poder.

Y los candidatos a cargos oficiales —tanto republicanos como demócratas— deben resueltamente repudiar el fallo y comprometerse a actuar en una reforma inmigratoria integral si son elegidos.

Los republicanos que están a favor de la discriminación como un instrumento de política pública van a contramano de la historia y de un país que es cada vez más diverso. Muchos republicanos, incluido George W. Bush y John McCain, han estado de acuerdo con una reforma inmigratoria integral que incluya un camino hacia la ciudadanía. Es hora de que los líderes republicanos vuelvan a apoyar soluciones bipartidarias viables.

Mientras tanto, otros problemas relacionados con la parte referida al perfilamiento racial de la ley S.B. 1070 esperan ser debatidos e incluso podrían regresar a la Suprema Corte. La Corte así lo reconoció aunque haya permitido que la cláusula entre en vigor.

En este momento decisivo para la historia de los Estados Unidos como nación de inmigrantes, debemos continuar luchando por proteger los derechos básicos que todos valoramos. Estos incluyen los derechos de todos nuestros vecinos, no importa qué acento tengan ni cuál sea el color de su piel.

Ali Noorani es director ejecutivo del Foro Nacional de Inmigración.

Síguenos en twitter.com/foxnewslatino
Agréganos en facebook.com/foxnewslatino