La destitución del presidente paraguayo Fernando Lugo "no tuvo las garantías esenciales del debido proceso", declaró hoy el Gobierno uruguayo en referencia a la crisis política en Paraguay, y pide que se convoquen nuevas elecciones "tan pronto como sea posible" en el país vecino.

La "rapidez y urgencia" de los procedimientos seguidos, "con características de juicio sumario", no cumplen "con las garantías esenciales del debido proceso", señala una declaración escrita del canciller Luis Almagro y difundida por la Presidencia uruguaya.

Almagro, que integró la delegación de la Unasur que viajó el pasado jueves a Asunción para respaldar al gobierno del presidente Lugo, analizó la situación interna en Paraguay, socio de Uruguay en el Mercosur, el sábado con el presidente uruguayo José Mujica.

Las "autoridades legítimas" de los países de "nuestro continente" son aquellas que "provienen del voto popular, el verdadero soberano para elegirlas", agrega la nota.

Además señala que la "rapidez y urgencia" de los procedimientos seguidos para el juicio político al presidente Lugo no cumplen las garantías esenciales, especialmente teniendo que "aún no han terminado las investigaciones de los desgraciados hechos ocurridos el pasado 15 de junio", en alusión a enfrentamientos entre policía y campesinos, en los que murieron 17 personas.

El Gobierno uruguayo señala que "la imposición" de un nuevo presidente "en estas condiciones, no condice con las prácticas democráticas fundamentales que debemos preservar en la región".

Los "antecedentes de inestabilidad (en la región)", hace "imprescindible" mantener el "más pleno respeto" a las cláusulas democráticas de Mercosur y Unasur, agrega la declaración.

La nota finaliza destacando que la administración del presidente José Mujica "espera que la República del Paraguay pueda convocar a su pueblo tan pronto como sea posible para elegir nuevos gobernantes".