Mogadiscio está perdiendo una etiqueta que nunca quiso tener: la de la ciudad más peligrosa del mundo.

La capital costera de Somalia disfruta de una paz que, a excepción de un ataque poco frecuente, ha durado desde hace un año. Los somalíes que huyeron luego de décadas de guerra están regresando, así como los trabajadores de la ONU que hasta hace tiempo preferían residir en Nairobi, la capital de la vecina Kenia.

Las embajadas están reabriendo y un subsecretario de Estado de Estados Unidos vino de visita el domingo 10 de junio. Fue el funcionario norteamericano de más rango que haya pisado Mogadiscio desde una batalla infame en 1993.

Un residente de Minnesota, Abdikhafar Abubakar, huyó de Somalia en 1992. Dejó aquí a su madre, tres hermanos y otros familiares. Quiso venir a visitarlos dos veces en años anteriores, pero cada vez su madre le advirtió que era demasiado peligroso.

La semana pasada, finalmente pudo regresar a Mogadiscio, donde vio a su madre por primera vez en dos décadas. Esta vez ella le dijo que era seguro venir. Lo recibió en su casa con lágrimas de alegría. Posteriormente, recorrió las calles con su hermano.

"Una cosa que puedo decir de Mogadiscio, como 'la ciudad más peligrosa del mundo': He estado aquí una semana y nunca me sentí en peligro", dijo Abubakar. "Mientras caminaba por ahí no sentí miedo. No había nada que temer", agregó.

Dijo que un día oyó disparos en la distancia, pero incluso eso no le hizo preocuparse.

La designación de Mogadiscio como la ciudad más peligrosa del mundo nunca fue algo oficial, por supuesto, pero todo mundo se la aplicó.

La ONU y las embajadas se retiraron en la década de 1990, tras el colapso del último gobierno en pleno funcionamiento, en 1991. Los extremistas vinculados con al-Qaida controlaron gran parte de la ciudad desde 2007 hasta agosto del año pasado, un lapso de cuatro años, cuando la guerra hizo estragos entre las tropas de la Unión Africana.

El 6 de agosto, los soldados de la Unión Africana lograron expulsar a al-Shabab, poniendo fin a la rutina diaria de la guerra. El mes pasado, la fuerza africana tomó el control de Afmadow, un bastión de al-Shabab en las afueras de Mogadiscio, desde donde los insurgentes lanzaban ataques ocasionales con bomba.

Las fuerzas de Uganda y Burundi todavía recorren la ciudad con vehículos blindados que hacen retumbar las calles, pero con los combates bajo control, la presencia de los convoyes militares parece más fuertes medidas de seguridad que destacamentos en la línea del frente.

"Este es el período de paz sostenida más largo que ha visto Mogadiscio en 20 años", dijo el teniente coronel Paddy Ankunda, portavoz de la fuerza de la Unión Africana conocida como AMISOM.

Gran Bretaña anunció en febrero el nombramiento de un embajador en Somalia, a pesar de que estará residiendo principalmente en Nairobi. Durante su visita a Mogadiscio el domingo, Johnnie Carson, subsecretario de Estado norteamericano para asuntos africanos, subrayó que ocho o nueve países — entre ellos Turquía, Libia, Yemen y Sudán — ya tienen presencia diplomática en Mogadiscio, aunque Estados Unidos no lo hace aún.

Una de las metas más importantes es transformar los soldados somalíes en Mogadiscio en una fuerza profesional que proporcione seguridad. Las tropas del gobierno están recibiendo entrenamiento en Uganda, pero muchos han pasado meses sin recibir sueldo y algunos son un peligro para la población de Somalia.

Un periodista de The Associated Press fue testigo la semana pasada de un soldado somalí en un retén de seguridad dispararle dos veces a una mujer en la pierna por una provocación menor.

Los equipos de fútbol y basquetbol han regresado, así como un incipiente ambiente para las artes. Junto a la playa han abierto restaurantes que sirven langosta.

Muchos de los edificios de Mogadiscio todavía muestran las cicatrices de la guerra, como las fachadas de piedra con perforaciones de bala y paredes quemadas, pero el portavoz del gobierno somalí, Abdirahman Omar Osman, sostiene que Mogadiscio es ahora más segura que Bagdad o Kabul. Se espera que el gobierno nombre pronto un ministro de Turismo que se encargue de atraer turistas a la ciudad.

"Mogadiscio ya no es la ciudad más peligrosa del mundo. Ahora está en el camino de la paz", dijo. "También estamos trabajando para que los extranjeros se sientan seguros de trabajar aquí", agregó.