Las decenas de miles de personas concentradas en la cairota plaza Tahrir estallaron hoy de júbilo al anunciarse de forma oficial que el nuevo presidente de Egipto será el islamista Mohamed Mursi, miembro de los Hermanos Musulmanes.

Los aplausos y los gritos de alegría, acompañados por las bengalas, inundaron la famosa plaza en el momento en el que Faruq Sultán, presidente de la Comisión Electoral, reveló que Mursi había ganado las presidenciales con un 51,73% de los votos frente a su rival, el militar retirado Ahmed Shafiq, que obtuvo un 48,27%.

"Alá es el más grande" y "Una sola mano", uno de los lemas de la revuelta en alusión a la unidad del pueblo egipcio, fueron las frases más coreadas por los congregados en Tahrir, que hicieron ondear banderas de Egipto.

"Estoy muy contento. Voté (al izquierdista Hamdin) Sabahi en la primera vuelta, pero a Mursi en la segunda, porque no podíamos volver atrás en la revolución", explicó Hatem Ahmed, quien no podía ocultar su alegría por el resultado.

Cientos de personas y familias se dirigen a pie o en coches hacia Tahrir en este momento para celebrar la victoria de Mursi, que se ha convertido en el primer presidente civil elegido en Egipto en los últimos 60 años.

La plaza, epicentro de la revuelta que derrocó a Hosni Mubarak en febrero de 2011, es escenario desde el pasado martes de una nueva acampada y de manifestaciones diarias, convocadas por los Hermanos Musulmanes y otros grupos islamistas y revolucionarios.

Los congregados protestan contra las enmiendas constitucionales aprobadas por la Junta Militar, que les conceden grandes prerrogativas ejecutivas, y contra la disolución de la Cámara Baja del Parlamento ordenada por el Tribunal Constitucional.

Muchos de ellos ya aseguraron antes de conocerse los resultados de los comicios que no abandonarían la plaza incluso si Mursi lograba la victoria, ya que su objetivo es presionar a la Junta Militar para que revoque sus medidas.

Las celebraciones de los seguidores de Mursi se han extendido a otras provincias de Egipto, como Alejandría o Damietta, en el Mediterráneo, o Gharbiya, en el Delta del Nilo, según la agencia oficial Mena.

Desde anoche, las medidas de seguridad habían sido reforzadas en puntos estratégicos de la capital como plazas, puentes, aledaños de edificios institucionales y vías importantes.

La victoria de Mursi le convierte en el primer presidente de Egipto tras la caída de Mubarak, y lleva a los Hermanos Musulmanes a la Presidencia por primera vez en sus 84 años de historia, la mayoría de los de los cuales han transcurrido en la ilegalidad.