La etiqueta "Hecho en Alemania" es considerada ampliamente como sinónimo de calidad y durabilidad de un producto.

Lo mismo podría decirse de la selección de ese país en la Eurocopa.

Los germanos han llegado a las semifinales de un torneo importante por cuarta ocasión consecutiva. Ahora esperan tener el talento para finalmente ganar uno.

"Hay mucha calidad en nuestro equipo", dijo el domingo el capitán Philipp Lahm. "Tenemos mucha profundidad y eso da una sensación tranquilizadora antes de las semifinales".

"Los 23 jugadores son importantes. Es bueno saber que incluso los que no han jugado durante un rato pueden ingresar y mostrar su clase internacional en un partido de cuartos de final", afirmó.

Alemania enfrentará a Italia o a Inglaterra el jueves en un partido de semifinales en Varsovia, "y no creo que ninguno de los dos esté contento de enfrentarnos", señaló Lahm.

Después de que no lograron avanzar más allá de la etapa de grupos en la Eurocopa de 2004 en Portugal, los alemanes han logrado un progreso impresionante, primero bajo la batuta de Juergen Klinsmann y ahora con Joachim Loew al timón.

Alemania quedó en tercer lugar en el Mundial de 2006 del que fue anfitriona, perdió la final de la Euro de 2008 ante España y volvió a ubicarse en tercer sitio en la Copa del Mundo en Sudáfrica en 2010, cuando de nuevo perdió frente a la Roja en semifinales.

Desde entonces, Alemania ha ganado los 15 partidos que ha disputado en torneos de importancia. Su séptima semifinal de una Eurocopa es un récord.

"El equipo ha evolucionado muy bien. Ningún equipo aquí ha ganado cuatro partidos. Queremos ir a Kiev (a la final del 1 de julio)", señaló Lahm.

Sin embargo, a pesar de toda la uniformidad en sus resultados, los alemanes no han ganado un título desde la Eurocopa de 1996, la tercera ocasión que se llevan el torneo continental.

"Trabajamos duro en las últimas semanas y queremos llegar a la final y ganar el título. Ese fue nuestro objetivo antes del torneo y no ha cambiado", agregó.

Loew cambió a sus tres delanteros en el partido de cuartos de final frente a Grecia, en oposición a la sabiduría popular de "nunca hacer cambios en un equipo ganador". La modificación funcionó de maravilla: dos de los recién incluidos, Miroslav Klose y Marco Reus, anotaron en el triunfo por 4-2.

"Tenemos un equipo de primera, pero cada jugador tiene que demostrar su calidad todo el tiempo y entonces el entrenador tiene todas las opciones abiertas. Es normal que los que no jugaron se hayan sentido decepcionados de no haber estado en un partido de cuartos de final; habría sido un mal indicio si no fuera así", afirmó Lahm.

"Pero saben que el jueves las cosas podrían ser muy distintas otra vez. Lo importante es que el técnico pueda apoyarse en todos los jugadores, y ése es el caso ahora", dijo el zaguero del Bayern Munich.