Madonna rindió hoy en Portugal a sus pies a cerca de 40.000 seguidores y les deslumbró con un repaso a sus grandes éxitos y los últimos sencillos, y con apabullantes efectos especiales en el estadio Cidade de Coimbra.

La cantante, vestida de negro y rodeada de 22 bailarines, inauguró el recital con un grito a Dios -"My God!"- en un escenario de 40 metros de largo, preparado como un teatro gigantesco, según los medios lusos.

Como estaba previsto, sonaron las notas de "Girl Gone Wild", el segundo sencillo del último trabajo de la cantante, "M.D.N.A.", y continuó con el guión previsto de la gira que empezó el pasado 31 de mayo en Tel Aviv (Israel).

La cantante repasó algunos de sus grandes éxitos como "Like A Prayer" o "Celebration", y lo más notable de su trabajo más reciente, como "I don't give a ..." o "Gang Bang".

El concierto obligó a organizar un imponente operativo de seguridad de 1.500 personas y un dispositivo sanitario de la Cruz Roja de 120 personas, seis ambulancias y cuatro puesto de socorro.

Según la productora Ritmo & Blues, la cantante llegó a Coimbra en helicóptero desde Oporto y el espectáculo requirió otras peticiones especiales de la cantante, como un guardarropa de más de 700 piezas para la cantante.

El otro requisito que exigió la artista fue que su camerino sea esterilizado después de su partida, para garantizar que no queda ni un rastro del ADN de la cantante.

El escenario, de 40 metros de largo, fue pensado por la propia Madonna para "estar más cerca" del público y fue provisto de las últimas tecnologías multimedia, vídeo y sonido.

Esta fue la tercera actuación de la cantante en Portugal, pero la primera fuera de Lisboa, donde llenó en 2004 el Pabellón Atlántico y en 2008 el Parque da Bela Vista.

La gira, titulada "The MDNA Tour", ha recorrido ya España y continúa hasta 2012 por treinta países, en los que el equipo de la cantante espera ofrecer más de 90 espectáculos.