Un agente de la DEA que mató a un presunto narcotraficante durante una redada en una zona remota de Honduras formaba parte de una nueva estrategia policial que ha aumentado sustancialmente la intercepción de vuelos ilegales con drogas.

La misión, llamada Operación Yunque, funciona con seis helicópteros estadounidenses del Departamento de Estado que fueron llevados de Guatemala al norte de Honduras y un equipo especial de agentes de la DEA que trabajan con la Policía hondureña en busca de vuelos sospechosos, según un funcionario estadounidense en Honduras que no quiso dar su nombre por razones de seguridad.

Con la nueva operación, los agentes de Honduras y Estados Unidos siguen todos los vuelos que detectan de origen desconocido y trabajan con pilotos no estadounidenses bajo contrato que no están sujetos a restrictivas normas de participación como los militares estadounidenses.

La zona de Brus Laguna, donde según la DEA un agente disparó el sábado a un sospechoso cuando éste intentaba sacar su arma, forma parte de la región de Mosquitia con decenas de pistas clandestinas e innumerables ríos para transportar la droga a la costa.

El incidente del sábado fue el primero en que un agente de la DEA ha matado a alguien en América Central desde que la agencia comenzó a emplazar a elementos especialmente entrenados para que acompañaran a personal policial local durante las operaciones contra la droga en la región, dijo Dawn Dearden, vocera de la DEA. La Operación Yunque está enfocada contra los vuelos ilegales.

Una redada del 11 de mayo de la Policía hondureña con asesores de la DEA bajo la Operación Yunque mató a cuatro personas e hirió a otras cuatro, que según las autoridades eran civiles inocentes que viajaban de noche por el río. Los funcionarios hondureños y de la DEA dijeron que los ocupantes de la embarcación dispararon primero y que los agentes respondieron en defensa propia. La DEA insistió que ninguno de sus agentes disparó en aquel incidente.

La Operación Yunque incautó un alijo de cocaína el 6 de mayo en Mosquitia y el 13 de junio en el estado de Olancho, en total más de tres cuartos de tonelada de cocaína en unos dos meses.

Honduras y la DEA han interceptado cuatro vuelos en poco más de dos meses, frente a los siete vuelos desde mediados de 2010 a fines de 2011. El funcionario estadounidense dijo que hay unos 100 vuelos de origen sospechoso que llegan anualmente a Honduras. El Departamento de Defensa notifica a las autoridades al respecto casi cada dos días.

La operación del fin de semana fue un "gran ejemplo de cooperación positiva entre Estados Unidos y Honduras", dijo Stephen Posivak, vocero de la embajada estadounidense en Tegucigalpa.

El funcionario agregó que la nueva operación podría ser un modelo para la región.

"Se debe a lo que hacemos con los nuevos activos", dijo. "Tenemos un equipo dedicado aquí que labora las 24 horas, siete días a la semana... Están acá durante un período de tiempo para que veamos qué tan efectivos son".

Pero grupos defensores de los derechos humanos y algunos intereses políticos de Washington han criticado esas tácticas agresivas, especialmente desde el ataque del 11 de mayo.

El Comité de Familiares de los Desaparecidos en Honduras presentó una queja en mayo ante el fiscal regional de la zona de Gracias a Dios en la que ocurrió el ataque, y en ella indicó que Honduras y Estados Unidos cometieron violaciones a los derechos humanos. La investigación del grupo concluyó que los muertos y heridos eran civiles inocentes.

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La periodista de The Associated Press Martha Mendoza contribuyó a este despacho desde Santa Cruz, en California.