El exmandatario de Honduras Manuel Zelaya, derrocado el 28 de junio de 2009, condenó hoy la destitución de Fernando Lugo de la Presidencia de Paraguay y la definió como "un golpe de Estado disfrazado".

"En Paraguay hay un golpe de Estado pero lo han disfrazado, no es un golpe militar tan claro como el que me hicieron a mí", dijo a Efe Zelaya, quien fue depuesto y expulsado del país cuando promovía una consulta popular con el propósito de reformar la Constitución, pese a que la ley se lo impedía.

Lugo fue destituido el viernes por el Senado tras un juicio político y en su lugar asumió como jefe de Estado el vicepresidente Federico Franco.

Zelaya, quien recién ha regresado de República Dominicana donde fue intervenido a inicios de mayo pasado por una fractura de fémur que sufrió en ese país, condenó el "atentado contra la estabilidad de Paraguay".

"Los sectores políticos conservadores de Paraguay han forzado al presidente (Lugo) a rendirse en esta lucha que estaba emprendiendo, por lo que condeno el atentado contra la estabilidad de Paraguay", subrayó Zelaya.

El exgobernante, quien promueve a su esposa, Xiomara Castro, como candidata presidencial de su partido Libertad y Refundación (Libre), indicó que es "lamentable que los organismos internacionales tengan tan poco poder para proteger una democracia".

Zelaya llamó a revisar la carta democrática de la Organización de Estados Americanos (OEA), y además "darle garras a la Unasur (Unión de Naciones Suramericanas) para que se puedan respetar las decisiones de los pueblos cuando eligen un presidente por cuatro años".

Por hechos como el de Paraguay, según Zelaya, es necesario "reforzar la democracia, las instituciones y los organismos internacionales para que tengan algún tipo de posicionamiento que les permita actuar en consonancia con este tipo de actos".

Hasta la fecha, el Gobierno de Honduras que preside Porfirio Lobo no se ha pronunciado sobre lo ocurrido en Paraguay.

Varios países suramericanos como Argentina, Ecuador, Bolivia y Venezuela han dicho que no reconocerán a Federico Franco como jefe de Estado de Paraguay porque consideran que la destitución de Fernando Lugo es "un golpe de Estado".