El vicepresidente salvadoreño, Salvador Sánchez Cerén, condenó hoy la destitución del presidente de Paraguay, Fernando Lugo, porque lo considera como un "golpe de Estado" realizado por el Senado paraguayo.

"El que un golpe de Estado de la Asamblea Legislativa o del Senado paraguayo haya roto la voluntad popular es condenable", dijo Sánchez Cerén hoy en declaraciones a periodistas.

Lugo, en apenas 30 horas, fue juzgado y destituido por el Senado, que lo declaró "culpable" de mal desempeño de las funciones presidenciales y su vicepresidente, Federico Franco, asumió la Presidencia hasta el término del mandato, el 15 de agosto de 2013.

Sánchez Cerén, al ser consultado por la prensa sobre si El Salvador debería reconsiderar sus relaciones diplomáticas con Paraguay ante el reciente suceso, dijo que "es una decisión que le toca al presidente (Mauricio Funes)".

La Cancillería salvadoreña señaló anoche en un comunicado que la "apresurada" destitución del expresidente paraguayo "riñe" con la Carta Democrática de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Por su parte, el presidente del Parlamento de El Salvador, Sigfrido Reyes, indicó el viernes que la "repentina destitución" de Lugo "vulnera el orden democrático" en el país suramericano.

Antes de la destitución de Lugo, el gobernante Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), formado por la extinta guerrilla salvadoreña, expresó el jueves en un boletín su "profunda preocupación" por el juicio político contra él y calificó el proceso como un intento de "golpe de Estado".