El Gobierno boliviano y los policías de rangos bajos tuvieron una reunión preliminar que no logró frenar las protestas de los agentes, que están amotinados desde el viernes para reclamar mejores salarios al presidente Evo Morales, informaron hoy fuentes oficiales y policiales.

Los ministros de Gobierno, Carlos Romero; de Economía, Luis Arce, y de Desarrollo Productivo, Teresa Morales, estuvieron reunidos en La Paz hasta la madrugada con representantes de los agentes y sus esposas, sin lograr mayores resultados, dijo un dirigente de los policías, Edgar Ramos.

El agente confirmó que "se mantiene el acuartelamiento a nivel nacional" y ratificó que los policías, que ganan ahora 178 dólares al mes, quieren que su escala salarial sea similar a la de las Fuerzas Armadas, donde un uniformado de igual nivel recibe el doble.

Romero informó a los medios, por su parte, que se ha ofrecido aumentar 27 dólares a un subsidio de 57 que reciben mensualmente para tareas de seguridad ciudadana, además de entregarles víveres dos veces al año y no una, como ocurre ahora.

Aseguró que con ambas ofertas, más el aumento salarial del 8 % decretado por el Gobierno en mayo pasado, "el policía que tenga la remuneración más baja alcanzaría una cifra de 2.045 bolivianos (293 dólares)", lo que negaron los agentes.

El salario mínimo de Bolivia, uno de los países más pobres de América, es de 144 dólares mensuales y el sueldo medio apenas pasa de 546, según cifras de 2011.

Centenares de agentes, acompañados por sus esposas, causaron el viernes disturbios violentos en varias ciudades bolivianas y saquearon en La Paz el edificio donde funcionan la Inteligencia y el Tribunal Disciplinario de la Policía, además de Interpol, y quemaron sus archivos.

Los amotinados son la mayoría de los 30.000 agentes rasos, cabos y sargentos, el 85 % del cuerpo policial, que también exigen que se amplíen los beneficios de su jubilación, derogar una ley disciplinaria que, según ellos, no les permite defenderse, y crear una Defensoría del Policía.

Los dirigentes de los policías y sus mujeres retornaron hoy al ministerio de Gobierno para una nueva reunión con Romero y otras autoridades, mientras varias ciudades siguen sin vigilancia.

Hasta ahora el Gobierno de Morales no ha recurrido a militares uniformados para reemplazar en las calles a los amotinados.