El gobierno expresó el sábado su esperanza en que mediante el diálogo y la negociación se pueda resolver un motín policial que entró en su tercer día y que ha puesto en vilo al presidente Evo Morales.

En tanto, se ordenó que un contingente de militares refuercen la seguridad en las calles.

El ministro de Gobierno, Carlos Romero, dijo en conferencia de prensa que desde la víspera empezaron un diálogo con los policías descontentos y que les ofrecieron un incremento de 200 bolivianos (unos 30 dólares) a sus sueldos.

La dirigente de las esposas de suboficiales y clases, Guadalupe Cárdenas, señaló que el aumento que ofrece el gobierno es muy bajo y lo rechazan.

"Esto es una burla, por eso esperamos que el gobierno sea más flexible", agregó.

Policías y sus esposas marcharon el sábado hasta el lugar donde se reactivaron las negociaciones. Allí protestaron y luego desalojaron el sitio. Pero Romero calificó la marcha como provocación.

Los policías de bajo rango amotinados desde el jueves exigen el incremento de sus salarios y que se revise una ley disciplinaria aprobada recientemente.

Romero aseguró que para la noche se distribuirá un contingente militar a fin de patrullar las calles que quedaron sin resguardo por el repliegue policial.

El patrullaje militar "se incrementó en un 25 por ciento... asimismo, se redoblarán las zonas de responsabilidad y resguardo en el territorio boliviano", señaló el ministro de Defensa Rubén Saavedra en un comunicado de prensa de su despacho.

El salario de un policía de base equivale a 260 dólares al mes, 120 dólares más que el salario mínimo general y 70 dólares menos de lo que gana un sargento en las fuerzas armadas.

El motín inició con la toma violenta de un cuartel ubicado a pocos pasos de palacio presidencial, por lo que el gobierno ordenó cerrar las puertas principales y soldados de la policía militar resguardan el edificio con armas largas.

Los policías amotinados en los cuarteles cubren sus rostros con pasamontañas y están parapetados con fusiles. La protesta se extendió a nivel nacional.

El mandatario privilegió al parecer su relación con los militares que forman parte de su círculo más cercano. Les mejoró el salario y los dotó de equipamiento mientras que se distanció de la policía, de la que dijo que no acompaña los cambios de su gobierno.

Pero Morales aseguró el sábado desde la región central de Cochabamba, a unos 350 kilómetros de La Paz, que su gobierno es el que más ha incrementado el salario de los policías.

"Este año igual hemos aumentado más a las bases que a los jefes policiales", aseguró sin dar más detalles. Fue la primera aparición del mandatario en público tras el conflicto.

La policía es vista como una de las instituciones más corruptas. Morales cambió a siete comandantes en seis años, varios de ellos por denuncias de corrupción.