Un plan de los países de la Unión Europea (UE) para gravar las transacciones financieras y usar los procedimientos para absorber futuros rescates al sistema bancario tocó fondo el viernes, al recibir el apoyo de apenas 10 de los 27 países.

El punto muerto de la propuesta de la Comisión Europea, rama ejecutiva de la UE, subraya la dificultad para lograr que los políticos europeos acuerden un solo plan mientras luchan con el increíblemente complejo problema de contener la crisis de deuda que amenaza con debilitar el euro.

El impuesto propuesto para transacciones financieras cargaría a los bancos 0,1% del valor de la venta de acciones o bonos, y 0,01% por contrato derivado. El dinero recabado por el impuesto sería usado luego como fondo para futuros rescates financieros de la banca. Algunos países como Holanda y el Reino Unido se han opuesto vehementemente al esquema.

George Osborne, ministro del Tesoro británico, dijo que tal impuesto afectaría la economía de los países que lo adopten, debido a que las transacciones financieras serán reenviadas a los países fuera de la UE.

"Habría imaginado que deseamos atraer a los negocios en lugar de lo contrario", dijo.

Sin embargo, los ministros de Finanzas de 10 países que abogaron por la idea — entre ellos Alemania, Francia, España, Grecia, Polonia, Italia y Austria — indicaron que aún desean seguir adelante con el plan y esperan que algunos de los países que se mantienen indecisos se les unan más adelante.

Wolfgang Schaeuble, ministro de Finanzas alemán, dijo que habría preferido que todos los 27 miembros de la UE adoptaran el impuesto, pero que seguirá buscando su aprobación.

"Categóricamente deseamos seguir adelante", dijo.

"No dejaré que este proyecto muera", dijo la ministra de Finanzas de Austria, Maria Fekter.

Tras ser evidente que el plan no sería adoptado por todos los países miembro, el debate terminó sin un resultado claro. Los legisladores de la UE esbozaron luego el meticuloso procedimiento para un grupo de países para negociar un acuerdo secundario dentro de la UE. Como primer paso, al menos nueve países deben redactar una propuesta y proponerla como una llamada "cooperación mejorada".

"Por lo que no (sucederá) mañana", bromeó Margrethe Vestager, la presidenta del Partido Social Liberal danés uy quien presidía la reunión, después de escuchar la explicación del proceso.

Esta no es la primera vez que las fracturas se han presentado en la Unión Europea por su respuesta a la crisis financiera. En marzo, el denominado pacto fiscal, que autorizaría requisitos más estrictos para la disciplina presupuestal nacional, fue firmado por 25 países de la UE — pero no por Gran Bretaña ni la República Checa. En caso de que el acuerdo sea ratificado, será aplicado solamente en aquellos países que lo ratifiquen y no en todos los países que conforman la UE.

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