Los griegos silbaron y abuchearon a Angela Merkel, pero la Canciller alemana rió al final, cuando saltó de su asiento para celebrar cada vez que anotaba la selección de su país.

Después de un año en que la economía griega se desplomó y Alemania insistió en medidas drásticas de austeridad a cambio de los fondos de rescate financiero, los aficionados griegos al fútbol estaban sedientos de una victoria en la cancha, lo que hubiera restaurado algo de orgullo y permitido a los griegos tener la posición dominante, aunque fuera por un solo día.

No resultó así. En su enfrentamiento en los cuartos de final de la Eurocopa, al igual que en la golpeada economía de la eurozona, la influencia alemana demostró ser difícil de superar por Grecia y cayó por 4-2.

Un letrero en estadio Arena Gdansk resumía la confianza de Alemania en el campo de fútbol: "Pueden tener nuestros miles de millones (de euros), pero no el trofeo", junto a una fotografía de la copa.

Los griegos que miraban el juego en pantallas de televisión en Atenas tuvieron momentos fugaces de júbilo. Saltaron de sus asientos cuando su equipo anotó para empatar el marcador 1-1.

Taxistas que pasaban por el lugar hacían sonar sus bocinas. Las celebraciones duraron sólo unos cuantos minutos, empero, y Alemania anotó tres goles más. Imágenes de Merkel cuando celebraba las anotaciones de Alemania ocasionaron burlas de espectadores en cafeterías. En el primer gol de Alemania, los aficionados griegos lanzaron maldiciones cuando la pantalla mostró a Merkel animando a su equipo, mientras que otros hicieron rudas señales con la mano.

En Berlín, numerosos aficionados al fútbol ondeando banderas alemanas e inundaron el área frente a la Puerta de Brandenburgo para mirar el cotejo. Los organizadores de la reunión dijeron que esperaban aproximadamente 400.000 personas.