El número de afectados por la violencia religiosa entre budistas y musulmanes en Birmania asciende a cerca de 90.000 personas, informó hoy por el Alto Comisionado para los Derechos Humanos (ACNUR).

La entidad explicó que las cifras son sólo estimaciones, dado que los equipos de la ONU, incluido uno del ACNUR, llegaron esta semana a la región donde se produjeron los enfrentamientos y no ha podido realizar un registro preciso, explicó a Efe Andrej Mahecic, portavoz del ACNUR.

"Es posible que estas cifras cambien en las próximas horas. Son las estimaciones que hacemos en la ONU basadas en lo que dice el Gobierno y en lo que han podido ver nuestros equipos sobre el terreno. Pero no podremos tener cifras concretas hasta que se realicen los registros".

El número de 90.000 afectados incluye tanto a los desplazados como aquellos que se han quedado en sus hogares pero que están recluidos por miedo a ser víctima de agresiones.

Respecto a los desplazados, el ACNUR teme que muchos de ellos tengan que permanecer lejos de su hogar durante "tres meses o más" dada la tensa situación en la región de Rakhine, donde se han producido los enfrentamientos.

La agencia de Naciones Unidas considera que hay muchas posibilidades de que se produzca un brote de enfermedades infecciosas dada la poca disponibilidad de agua potable y el nulo saneamiento, "en un momento de lluvia torrencial".

Hasta ahora, el ACNUR ha distribuido mantas, elementos de cocina y mosquiteras a más de 4.500 personas, aunque se espera que en el fin de semana lleguen a Rakhine camiones con objetos similares para otras 9.000 personas.

Unos 800.000 musulmanes de la etnia rohingya viven en Birmania, la mayoría en Rakhine, aunque las autoridades de este país de mayoría budista no los reconocen como ciudadanos y mantienen que proceden de la vecina Bangladesh.

Esta comunidad apátrida tampoco es reconocida en Bangladesh, donde unos 300.000 rohingyas se encuentran hacinados en campos de refugiados.