La vida nos depara muchas veces curiosas coincidencias o hechos sorprendentes que nos dejan ciertamente perplejos y, así, que dos personajes tan diferentes como el general Emilio Mola y el fotógrafo Robert Capa, murieran junto a sus respectivas cámaras Contax no deja de ser un azar llamativo.

El 3 de junio se cumplió el 75 aniversario de la muerte del general en un accidente de aviación en Burgos y el 25 de mayo 58 años de la muerte de Capa (Ernö Friedmann) en Vietnam también de forma accidental al pisar una mina.

Seguramente, pocas coincidencias más encontraremos entre estos dos personajes, salvo el hecho que aquí importa, de que ambos eran aficionados a la fotografía -Capa llegó a ser el más famoso reportero de su época y un referente histórico- y que en el momento de su muerte, sus cámaras -Zeiss Ikon Contax- estaban con ellos; el modelo II con Capa y el III con Mola.

Sirva este caso para introducir lo que en realidad no es más que un pretexto para hacer referencia a otra batalla tecnológica, afortunadamente incruenta, entre dos míticos fabricantes de cámaras: Leica y Zeiss Ikon. Una contienda protagonizada más bien por los usuarios que por las propias firmas.

Si hubiera que establecer comparaciones, casi siempre de resultado desafortunado, se podría decir que la rivalidad entre los dos fabricantes alemanes sería similar a la que hoy anima a los partidarios de Canon y Nikon o, fuera de la fotografía, la que sustentan quienes apoyan como mejor jugador a Leo Messi o a Cristiano Ronaldo.

Personalmente creo que si hubiera que pronunciarse, aún con todas las reservas del caso, las Contax de Zeiss Ikon, fueron en su tiempo superiores a las Leica y por eso, personajes como los anteriormente citados, se pasaron a la primera tras muchos años con Leica.

Parece, según cuenta el estudioso del asunto Juan José Alonso (www.paulinoalonso.es) que al general le regalaron una Leica sus compañeros de promoción al abandonar su destino en África. Incluso esa Leica dio lugar a un libro escrito por Fermín Goñi y que se titula "el hombre de la Leica".

Y, aquí, surge un malentendido porque en la citada obra se alude a que Mola llevaba la Leica cuando sufrió el accidente en Burgos, lo que no es cierto, porque la que llevaba era la Contax III y en buena medida ese detalle sirvió para su identificación.

Capa usó muchos años Leica, como ha quedado perfectamente documentado, por ejemplo durante su estancia en España (1936-38), cuando usó una Leica IIIa, aunque en 1938 ya se había pasado a Contax.

Entre ambas cámaras hay diferencias tecnológicas apreciables: Leica usaba el sistema de rosca para sus objetivos, mientras que Zeiss Ikon optó desde 1925, en sus inicios, por el objetivo de bayoneta que es más fácil y rápido de colocar.

Otra diferencia importante es el sistema de carga de la película, en ambos casos de paso universal (35 mm.)

En la Leica se retira solo la parte inferior de la cámara y la carga de la película resulta muy complicada, mientras que en la Contax se retira toda la parte trasera de la cámara con lo que resulta más sencillo.

Otra diferencia importante es el sistema de enfoque y composición de la foto. Ambas cámaras son telemétricas pero, mientras que Leica tiene una ventana para componer la imagen y otra para el enfoque, la Contax lo tiene todo unificado en una.

En definitiva parece que desde la perspectiva de la tecnología Zeiss Ikon superó claramente a Leica, aunque sus apóstoles se lleven las manos a la cabeza ante semejante afirmación.

Txema Ruiz.