La sencillez y la profunda honestidad de la película mexicana "El sueño de Lú", de Hari Sama, la única cinta latinoamericana en competición este año en el Festival Internacional de Cine de Shanghái (SIFF), le ha valido sus primeros aplausos en el certamen, y podría darle opciones a premio.

La película, protagonizada por la actriz Úrsula Pruneda, provocó impresión en el público chino en varios momentos de su proyección oficial, a pesar de tocar un tema tabú en la sociedad china, el dolor por la muerte, con una franqueza que podría ser premiada en el festival más joven del mundo de clase A.

El presidente del jurado de esta 15ª edición, el cineasta francés Jean-Jacques Annaud, dijo el pasado sábado que, a la hora de juzgar las 17 cintas en competición, entre las que está también la española "De tu ventana a la mía", de Paula Ortiz, lo importante es "abrir el corazón" y valorar las películas "muy honestas y sinceras, sin complicación".

En ese sentido, "El sueño de Lú", con un guión, autobiográfico en el tema, escrito por el propio Sama, tiene todas las características para encajar en la descripción de Annaud.

"Es una película que intenta retratar el dolor con la mayor honestidad posible, con la contención del duelo, con esa sensación de tiempo suspendido constante", explicó a Efe Sama: "conocemos bien el dolor y tratamos de retratarlo de una manera franca, honesta y, sin embargo, compasiva".

La historia "es un absoluto sí a la vida", asegura, por su parte, Úrsula Pruneda, que interpreta a la guitarrista Lucía Alfaro, quien después de intentar suicidarse tras la muerte de su hijo de cinco años, emprende un recorrido muy duro desde el hundimiento a la aceptación del dolor y la reconciliación con la propia existencia.

Rodada de manera muy sencilla, intimista y directa, con una producción humilde, pero bien acabada, es una historia "muy honesta, en la que la verdad se cuela por toda la película", describe Sama, y de la que, preguntado por sus virtudes, destaca que está "muy bien actuada" y "construida de modo que nada estorbaran a la verdad".

Así, de cara a las nueve categorías de los premios Jin Jue del SIFF, que se fallan este domingo, "si algo tiene de interesante la nuestra es que es una película muy real y sin maquillaje", reconoció, y "si les interesa (al jurado) este tipo de cine, eso podría ser una cosa que les guste de esta película en particular".

En definitiva, concluyó, es una cinta "chiquita" en la línea de lo que la nueva generación de directores tiende a hacer ahora en México: películas de bajo presupuesto pero intimistas y con mucha franqueza, que cada vez más están llamando más la atención en los festivales de cine europeos y latinoamericanos, destacó.

La cinta, traducida para el festival en mandarín con un título de sensibilidad muy china y muy descriptiva, "Beishang cheng meng" ("Realización de un sueño muy triste"), encaja en esa especie de nueva ola de cine mexicano que a Sama le hace sentir que "el arte puede tener una función muy curativa".

"Me parece que el arte sí cura y sí puede ayudar a reflexionar acerca de las sociedades", aseguró el director, que ya tiene en postproducción su tercer largometraje, "Despertar el polvo", para estrenarlo en 2013.

Por ahora en Shanghái, como poco, ha conseguido impresionar a parte del público local que asistió a su presentación, a pesar de las barreras culturales.

"Yo creo que las emociones en ese sentido son universales, que pasan directamente, y cuando hay verdad, profundidad, honestidad, claridad, pasa a través de la mirada, y eso no tiene nacionalidad y no tiene lenguaje, atraviesa todas las fronteras", concluyó Pruneda.