El técnico Laurent Blanc tuvo que postergar los preparativos para el partido que la selección francesa jugará con España en cuartos de final de la Eurocopa mientras se ocupaba de las secuelas de la pelea registrada en los vestuarios del equipo tras su derrota ante Suecia.

La actitud y el bajo desempeño de Francia en la derrota por 2-0 ante Suecia el martes generó discusiones acaloradas entre jugadores, y al día siguiente se convocó a una reunión del plantel completo para tranquilizar la situación.

"Sí, tomó un tiempo para que esto se aplacara", dijo Blanc el viernes. "Nos retrasó un poco, pero existen prioridades que uno tiene que resolver y ellos son más importantes que incluso la preparación técnica del partido".

Aún molesto por la derrota, Blanc dijo que "lo más probable" es que haya cambios ante España en Donetsk — aparte de la modificación obligada que generará que Laurent Koscielny inicie el partido como defensa central en lugar de Philippe Mexes, que está suspendido.

"España es muy superior a Suecia, técnicamente hablando. Debemos esperar que no cometamos los errores del partido ante Suecia o de otra forma el castigo será más duro", dijo Blanc. "España se encuentra muy por encima de nosotros por lo que probablemente tengamos que adaptarnos a su juego. Pero el adaptarnos a su juego no significa negar nuestras propias fortalezas. Trataremos de elegir un cuadro que nos ayude a hacer ambas cosas".

Por primera vez desde la lamentable actuación ante Suecia, Blanc habló sobre su papel en tranquilizar a los jugadores mientras discutían entre ellos.

"Uno debe mostrar un poco de serenidad. Pero el comportamiento de algunas personas significa que uno no puede simplemente dejar pasar todo, tampoco", dijo. "Uno debe de tratar de tranquilizar las cosas, pero al mismo tiempo necesita decir 'chicos, pese a que jugamos mal frente a Suecia, tenemos un próximo emocionante partido contra España. Vamos a prepararnos para eso'''.

Blanc y su cuerpo técnico han hecho un buen trabajo para calmar los ánimos en los días posteriores a la derrota frente a Suecia.

La pelea permitió a los medios franceses regodearse mientras empezaron a generar ominosas comparaciones con el conflicto en la Copa del Mundo de 2010, donde el equipo se lanzó a huelga en el entrenamiento y sacudió al país.

"Problemas, Dios sabe que tenemos muchos, muchos, en mi opinión demasiados. Pero no es fácil, sabemos que estamos en proceso de reconstrucción, sabemos que hemos regresado de lo que experimentamos", dijo Blanc. "Es cierto que existen dos o tres tensiones en el vestuario, y uno teme revivir cierto periodo que fue difícil de manejar. Pero las reacciones de enojo en el momento más álgido nunca son agradables".