Por lo menos 138 personas han muerto desde el domingo en hechos de violencia sectaria en Nigeria, informaron las autoridades, mientras el gobierno no logra contener dichos ataques que han provocado tensiones religiosas en el país más populoso de Africa.

Una declaración enviada por correo electrónico atribuida a la secta islamista radical Boko Haram y obtenida por The Associated Press el jueves decía que lanzó ataques múltiples en la ciudad de Damaturu, que según las autoridades mataron a 40 personas.

"Les aseguramos que el éxito de la operación de Damaturu es realmente un indicio de que muy pronto Alá nos dará la oportunidad de derrocar este gobierno injusto e impío para remplazarlo con un sistema islámico justo", dijo la declaración en el lenguaje local hausa.

El nuevo mensaje se conoce dos días después que el grupo se atribuyó tres ataques a iglesias en el estado de Kaduna que dejaron al menos 21 muertos, según funcionarios de rescate. Las bombas provocaron represalias que elevaron la cifra de muertos a por lo menos 98, dijo el miércoles un funcionario de las tareas de rescate, que habló con la condición de no ser identificado por no estar autorizado a hablar con la prensa.

Los ataques, que ocurrieron en lugares a 720 kilómetros (450 millas) uno del otro, parecen haber sido calculados para agravar las tensiones en la nación del Africa occidental, dividida casi por partes iguales entre musulmanes y cristianos.

Los ataques ocurrieron durante servicios religiosos cristianos. Los dos primeros, por atacantes suicidas, se produjeron en el lapso de 10 minutos en diferentes partes de la ciudad de Zaria. Treinta minutos después, un tercer ataque a una iglesia conmovió la ciudad cercana de Kaduna.

Las represalias que han enfrentado a musulmanes y cristianos en el estado de Kaduna proseguían el jueves.