El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, abogó hoy en Brasil por eliminar las barreras aduaneras que ralentizan los intercambios comerciales y defendió la necesidad de contar con reglas "claras y estables" para favorecer la inversión extranjera.

Rajoy apostó por estos principios en un encuentro empresarial organizado por la Federación de Industrias del Estado de Sao Paulo (FIESP), la Cámara de Comercio Oficial de España en Brasil y la Confederación Española de Organizaciones Empresariales, al que han asistido los responsables de las principales empresas españolas que operan en Brasil.

Tras destacar que este país es para España un socio estratégico fundamental en Latinoamérica, subrayó el vigor de los lazos comerciales, pero consideró que "aún queda mucho camino por recorrer" hasta alcanzar los niveles potenciales que corresponden a los dos países, por su tamaño y el peso de sus economías.

En este contexto Rajoy abogó por impulsar el intercambio de productos y advirtió de que, para ello, "es esencial eliminar las barreras tanto aduaneras como no aduaneras" que lo ralentizan, unas trabas que persisten en los países del Mercosur y que ya ha denunciado la Comisión Europea.

En la misma línea, para favorecer las inversiones, Rajoy ha defendido la necesidad de garantizar el respeto a las reglas del comercio internacional y de contar con un marco jurídico y económico "estable y conocido".

El Gobierno español prevé que los intercambios comerciales y de inversión con Brasil, que han mantenido una tendencia alcista en los últimos años, continúen por esa senda a medio y largo plazo.

Según las cifras presentadas en la jornada, el comercio bilateral registró en 2011 un récord histórico, superando holgadamente los 6.000 millones de euros.

Las exportaciones españolas a Brasil se situaron por encima de los 2.500 millones de euros, con un crecimiento del 17% respecto a 2010, mientras que las exportaciones brasileñas a España alcanzaron los 3.600 millones de euros, un 18% más que en el año anterior.

Rajoy, acompañado de la ministra de Fomento, Ana Pastor, ha destacado además el aumento de la inversión directa de España en Brasil, que superó en 2010 los 54.800 millones de euros, una cifra que supone casi la mitad del toda la inversión española en Latinoamérica.

Brasil es, de hecho, el segundo destino de las inversiones españolas, por detrás del Reino Unido.

El presidente del Gobierno español aprovechó la oportunidad para invitar también a las empresas brasileñas en proceso de internacionalización a invertir en España.

"España, a pesar de la coyuntura actual, es un mercado que ofrece magníficas oportunidades de negocio y que, además, puede servir de puerta de entrada al atractivo mercado de la Unión Europea, que cuenta con una dimensión adecuada y con un elevado poder adquisitivo", señaló.

El jefe del Ejecutivo elogió el trabajo de las empresas españolas en esta potencia emergente y garantizó que la mayoría llegan para quedarse.

A las jornadas han asistido responsables de empresas como Gamesa, Gas Natural, Telefónica, el Banco Santander, Iberia, OHL, Acciona, Agbar, Isolux, Mapfre o Talgo.

Mediante una nota de prensa, esta última empresa ha destacado que se encuentra "entre los mejores posicionados" en la puja por el tren de alta velocidad que unirá Río de Janeiro y Sao Paulo, que se licitará en breve.

Talgo, que participa en el consorcio que se adjudicó recientemente el AVE entre la Meca y Medina, en Arabia Saudí, confía en volver a tener éxito en Brasil, que acometerá en las próximas décadas multimillonarios proyectos de infraestructuras en los que están interesadas todas las grandes constructoras españolas.