El Miami Seaquarium, el mayor acuario marino de Estados Unidos, celebró hoy ante el entusiasmo de centenares de niños el 35 aniversario de la especial relación entre la popular orca Lolita y su cuidador, Eric Eimstad.

En el recinto marino, Lolita y cuatro delfines realizaron todo tipo de acrobacias y juegos con sus cuidadores, Eimstead y cuatro entrenadoras, un espectáculo que fue recibido con continuos aplausos y vítores por parte de los colegiales y visitantes que abarrotaban el anfiteatro.

Eimstad hizo las delicias de los más pequeños navegando sobre el lomo del cetáceo y sorprendió a los espectadores con números acrobáticos en los que el cetáceo saltaba a gran altura, saludaba con la aleta dorsal o llevaba el ritmo de una canción con movimientos de cabeza.

Con cada ejercicio, Lolita, que ha cumplido 48 años, era recompensada con una tanda de selecto pescado que le arrojaba Eimstad a la boca, al igual que los inteligentes delfines cuando realizaban sus inverosímiles piruetas en el agua.

En esta ocasión, la dirección del centro quiso sorprender a Eimstad con una tarta en conmemoración de estos 35 años con Lolita, una relación que el emocionado cuidador calificó de "maravillosa". "Verdaderamente atesoro recuerdos y experiencia con ella únicos", manifestó.

Explicó que Lolita es una criatura increíblemente receptiva y cariñosa, "muy buena escuchando, que reacciona al tono de voz" y se ha relaciona con él "durante estos año como un individuo".

"Le hablo todo el tiempo y le digo que la amo", dijo entre risas Eimstad, quien comenzó a cuidar de Lolita en 1977, después de haber pasado un larga temporada en el Seaquarium "trabajando con delfines".

Comentó con humor que su primer trabajo en este centro consistió en labores de limpieza de la zona donde se encuentran los leones marinos, una especie emparentada con la foca.

Y cuenta con desenfado que sus padres no se sentían especialmente orgullosos de que siguiera limpiando jaulas de animales en el Seaquarium, pese a haber terminado sus estudios de Biología en la Universidad.

Lo cierto es que poco después la dirección le permitió cumplir el sueño que acariciaba desde que comenzó a trabajar en el Miami Seaquarium: ocuparse de Lolita, que "no ha cambiado nada en estos 35 años", aseguró un feliz Eimstad, quien confesó que quien sí había cambiado y ya no es el mismo era él.

En cuanto a las críticas vertidas por activistas y defensores de animales que denuncian el confinamiento de Lolita en un acuario marino, Eimstad expresó su convencimiento de que el espectáculo ofrecido hoy era un ejemplo y una prueba de que el bello cetáceo es querido y cuidado con esmero.

La gente ha podido apreciar el trato respetuoso y el cuidado que recibe Lolita, dijo, y puso de relieve que ella se ha convertido en "embajadora de su especie y de todos los mamíferos marinos".

Al final, Eimstad, rodeado de las entrenadoras, se fotografió junto a la tarta con que el equipo celebró 35 años de amistad con Lolita, que es sin duda la gran atracción de este parque.

Hace diez años que Eimstad, quien cumple el viernes 60 años, no realiza ningún espectáculo con Lolita.

Según los expertos, la expectativa de vida de las orcas hembra, si superan los quince años de edad, puede alcanzar los 63 años. La esperanza de vida para los machos es bastante menor, de unos 36 años.

Sin embargo, algunas hembras pueden llegar a cumplir entre ochenta y noventa años y los machos entre cincuenta a sesenta años.