Las milicias palestinas han disparado desde la pasada medianoche siete cohetes contra varios puntos del territorio israelí, a pesar de los esfuerzos del movimiento islamista Hamás y de Israel de poner fin al actual ciclo de violencia, según informó la policía.

Los cohetes, cinco de los cuales fueron lanzados esta mañana contra la parte occidental del desierto del Neguev, cayeron en el consejo regional de Eshkol sin causar víctimas ni daños, añadió la fuente.

Los otros dos tuvieron como blanco la ciudad de Ashkelón, nueve kilómetros al norte de la franja palestina, y uno de ellos fue derribado por el sistema antimisiles Iron Dome.

El lanzamiento de estos proyectiles siguió a un anuncio cerca de la medianoche por el brazo armado de Hamás, los Batallones Azedín al Kasam, de que estaban dispuestos a cesar los ataques si Israel interrumpe también los suyos.

El grupo armado afirma en un comunicado que ha decidido responder "a los altamente apreciados esfuerzos de Egipto para cesar las agresión contra nuestro pueblo, por lo que nosotros y todas las facciones estamos dispuestos a finalizar este ciclo si la Ocupación (Israel) hace lo mismo".

Consultado por Efe el ejército israelí ha confirmado que en las últimas doce horas no ha realizado ningún bombardeo.

En la actual ola de violencia, que empezó el lunes, han muerto nueve palestinos -entre ellos cinco milicianos y tres adolescentes- y unos veinte resultaron heridos, como consecuencia de los ataques aéreos israelíes, 9 según el Ejército.

También murió una niña de dos años en Gaza capital a causa de un cohete errático del que las partes se acusan mutuamente.

Del lado israelí unas quince personas han sufrido heridas de diversa consideración a causa de los cohetes palestinos, más de cien según los recuentos militares de Israel.

El movimiento islamista Hamás, que sumó a la escalada por primera vez en un año, confirmó ayer que en los últimos días ha atacado posiciones militares israelíes, un significativo cambio en la estrategia desde que introdujo este tipo de armas en 2001.

Fuentes en la franja explicaron que por un lado quieren dar a entender a Israel que sus cohetes son muchos más precisos, con la idea de potenciar su capacidad de disuasión, y por el otro sacudirse las críticas internacionales por atacar centros urbanos.