Un tribunal de justicia de Yakarta dictará hoy la sentencia en el juicio contra Umar Patek el artificiero del atentado en la turística isla de Bali en el que murieron 202 personas, de 21 nacionalidades, hace diez años.

Patek es el último miembro de la célula integrista que colocó las bombas que faltaba por ser juzgado en Indonesia por el mayor de los atentados perpetrados por la organización islámica Yemaa Islamiya, considerada el eslabón de Al Qaeda en el Sudeste Asiático.

Cerca de 300 policías, incluidos varios armados con rifles de precisión, han sido desplegados alrededor del edificio del tribunal del distrito oeste de Yakarta, donde se desarrolla la vista, según observó Efe.

Durante una de las vistas de juicio que empezó el pasado febrero, Patek admitió haber mezclado los productos químicos de las bombas empleadas en Bali, aunque negó su participación en la ejecución del atentado.

También a lo largo de los cuatro meses que ha durado el juicio, Patek pidió al tribunal "perdón" por la matanza que disparó la alarma terrorista en los países del sudeste de Asia.

La fiscalía acusa a Patek, de 45 años, de asesinato premeditado y de posesión ilegal de explosivos y armas, y pide la cadena perpetua, en vez de la pena capital, al valorar que el imputado ha dado muestras de arrepentimiento durante el juicio.

Patek también tiene otro proceso abierto por la preparación de los ataques con bomba cometidos la víspera de la Navidad de 2000 contra varias iglesias de Yakarta y que causaron 19 muertos.

Tras ocho años en búsqueda y captura, Patek fue detenido en enero de 2011 en la ciudad paquistaní de Abbottabad, la misma en la que efectivos de las fuerzas especiales estadounidenses mataron unos cuatro meses después a Osama Bin Laden, el que fuera líder de Al Qaeda y con quien aparentemente planeaba reunirse.