Algunos californianos que perdieron padres o esposas en los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001 no estaban enterados de la existencia de un programa de becas escolares financiado por el cobro de una placa de automóvil conmemorativa, aunque millones de dólares de esos ingresos fueron utilizados para aliviar el persistente déficit presupuestal del estado.

Un aspirante a abogado y una madre soltera desempleada están entre aquellos que señalaron que se hubieran inscrito para recibir una beca escolar de 5.000 dólares si hubieran sabido de la existencia del programa.

Otros padres dijeron que se les dijo que sus hijos no reunían los requisitos para recibir el financiamiento, aunque al parecer sí cumplían con los criterios.

Después de los ataques del 11 de septiembre, legisladores en California, a donde se dirigían los cuatro aviones cuando fueron secuestrados, decretaron la creación de una matrícula vehicular conmemorativa con la leyenda "We Will Never Forget" (Nunca olvidaremos).

El dinero recaudado a través de la venta de la placa sería para proporcionar becas escolares a hijos de residentes de California que perecieron en los ataques y para ayudar a financiar esfuerzos antiterroristas.

The Associated Press reportó en mayo que sólo 20.000 dólares de los 15 millones de dólares recaudados desde que los legisladores aprobaron el "Programa Conmemorativo de Becas Escolares de California" se han pagado en becas.

Aproximadamente tres decenas de residentes de California murieron en los ataques y el estado identificó 42 personas elegibles para el programa.

Documentos obtenidos de la Oficina del tesorero Estatal a través de una solicitud amparada en la Ley de Acceso a la Información Pública de California mostraron que únicamente 16 individuos de seis familias se inscribieron antes de la fecha límite del 2005. De estos, cuatro utilizaron sus becas.