El presidente Barack Obama y el virtual candidato presidencial republicano Mitt Romney están cortejando a la creciente población hispana de la nación debido a que el tema de inmigración ha surgido como un asunto relevante en la contienda por la Casa Blanca. El resultado podría influir en las líneas de batalla y dar forma a la política estadounidense durante generaciones.

Ambos candidatos planean pronunciar discursos en la misma convención política latina este fin de semana en Florida y podrían exhibir contrastantes ideologías políticas en un momento determinante. Sus pronunciamientos se darán mientras la Corte Suprema se prepara para emitir su fallo sobre una dura ley migratoria de Arizona y una semana después de que el mandatario demócrata anunció planes de aflojar las leyes de inmigración para algunos hijos de inmigrantes que carecen de permiso de estancia en el país.

Cada lado está creando estrategias dinámicas para resultar atractivos a los hispanos, quienes han apoyado a los demócratas en elecciones recientes. Hasta ahora, Obama está gastando más que Romney en mensajes publicitarios en español.

A menos de cinco meses de las votaciones, los electores hispanos están animados y poniendo mucha atención, dijo Arturo Vargas, director ejecutivo de la Asociación Nacional de Funcionarios Latinos Electos y Nombrados, que esta semana realiza su convención.

"Hay mucho en juego. Estamos hablando de una parte importante del electorado estadounidense que bien podría decidir esta elección", dijo Vargas. "Es sólo que ahora los dos candidatos están poniendo atención al voto latino".

De hecho, ambas partes están diseñando agresivas estrategias de campaña para atraer a un sector demográfico que para nada es uniforme, pero que ha apoyado a demócratas en elecciones recientes. Algunos republicanos temen —y los demócratas esperan— que Obama pueda aprovechar este momento para lograr que el voto hispano se vuelva predominantemente demócrata para el día de la elección y en los años por venir, así como el ex presidente Lyndon Johnson logró el voto de los electores negros cuando impulsó la Ley de Derechos Civiles en 1964.

Hay mucho en juego en varios estados cruciales para la elección presidencial, no sólo en aquellos con gran población latina como Florida, Nevada y Colorado, sino en otros estados en disputa —como Ohio, Carolina del Norte y Virginia— donde incluso un modesto cambio entre los electores latinos podría ser importante. La población hispana de Estados Unidos repuntó de aproximadamente 35 millones en 2000 a 50 millones en 2010, según la Oficina del Censo.

Mientras los candidatos presidenciales se dirigen a la convención en Florida, Obama está montado en una ola de entusiasmo latino por su decisión de permitir a decenas de miles de jóvenes en calidad migratoria irregular quedarse en el país y trabajar. A cambio, deben demostrar que llegaron al país antes de los 16 años y que tienen menos de 30; que han estado al menos cinco años seguidos en Estados Unidos, no deben tener antecedentes penales, deben contar con estudios de secundaria o haber estado en el ejército.

La nueva política podría beneficiar hasta 800.000 inmigrantes jóvenes, según el gobierno, y a 1,4 millones, de acuerdo con el Pew Hispanic Center. La decisión llegó en un momento político oportuno, en el calor de la campaña y cuando Obama necesitaba dar vigor a una parte clave de su base de partidarios, entre los cuales ha crecido el descontento en los últimos tres años. Aunque los beneficiados directos con el decreto no pueden votar por Obama, la medida tienen amplio apoyo entre los latinos.

De hecho, Obama ha disfrutado durante mucho tiempo del apoyo hispano: en las elecciones de 2008 ganó 67% del voto latino.

Pero se arriesgaba perdiendo su entusiasmo, en parte porque los hispanos han sido de los más afectados por la desaceleración económica. Obama también perdió apoyo porque no ha cumplido las promesas de reformar el sistema migratorio y porque su gobierno ha estado deportado agresivamente a inmigrantes que no tienen permiso para estar en el país. Una encuesta del Pew Hispanic Center de diciembre mostró que 59% de los latinos desaprobaban la forma como Obama manejaba el tema de las deportaciones.

Romney ha batallado para dar una respuesta congruente y ha criticado las "promesas rotas" de Obama sobre el tema migratorio. "Estas personas merecen entender que su estatus será de largo plazo, no sólo cuatro meses y medio", dijo el republicano esta semana en Fox News Radio. Insistió en que es importante que él y "el Congreso nos unamos en un plan para asegurar la frontera, tener un sistema de verificación de empleos y hacerse cargo de los niños de aquellos que llegaron al país ilegalmente".

Como es costumbre, Romney intentará enfocarse en la economía en la convención latina del jueves. El ex gobernador de Massachusetts argumenta que su experiencia en economía beneficiará a todas las personas que han padecido con el gobierno de Obama en años recientes, entre ellos mujeres, jóvenes electores e hispanos.

Aun así, la política de inmigración de Romney no es clara porque busca distanciarse de la dura retórica conservadora que dominó las elecciones primarias de su Partido Republicano a comienzos de año.

Por ejemplo en abril en Rhode Island, Romney se ganó los aplausos de su audiencia cuando dijo "queremos que la gente venga aquí legalmente. Y nos gusta cuando llegan hablando inglés".

El republicano no apoya la demanda que presentó el gobierno contra la dura ley migratoria de Arizona y ha dicho que vetaría la iniciativa DREAM Act que plantea dar estatus legal a algunos hijos de los inmigrantes en situación irregular. Hasta ahora se ha negado a decir si revertirá la política de Obama que hace prácticamente lo mismo, aunque con una base temporal.

Incluso antes de anunciar las nuevas medidas, Obama estaba buscando construir su apoyo entre los latinos, superando por mucho el gasto de Romney en anuncios en español por radio y televisión, aunque Romney ha lanzado uno con uno sus hijos, quien habla español con fluidez.

Simon Rosenberg, quien sigue los temas migratorios como jefe del centro de análisis de tendencia liberal NDN, dijo que las acciones de Obama en el tema migratorio no sólo ayudan a animar a los electores latinos, sino que también lo ayudan a presentarse como un presidente dispuesto a dar pasos audaces.

Para una comunidad latina que se preocupa de que ningún partido esté haciendo lo suficiente, "ahora tiene a un defensor", dijo, y agregó que "habrá eco más allá de la comunidad latina".

Además de la nueva iniciativa migratoria, el equipo de Obama ha aprovechado la nueva ley de salud para atraer a los electores hispanos, un inusual uso de la medida distintiva de la campaña de Obama.

Un anuncio electoral que salió esta semana en Nevada, Colorado y Florida se enfoca en los beneficios para los hispanos de la ley de salud, y en él se presenta Cristina Saralegui, una popular personalidad de la televisión hispana, que apoyó a Obama esta semana. La conductora dice en el anuncio que el programa de salud de Obama garantiza "que la gran mayoría de los hispanos" tengan acceso a médicos y hospitales.

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