Dos equipos científicos, que emplearon métodos diferentes, pronostican que este año la "zona muerta" -deficiente en oxígeno- en el Golfo de México puede cubrir de 3.100 a 16.100 kilómetros cuadrados, informó hoy la Administración de Océanos y Atmósfera (NOAA, por su sigla en inglés).

La agencia estadounidense se refiere a la presencia anual de una zona marina con deficiencia de oxígeno y que resulta del arrastre por el Río Misisipi y sus tributarios de fertilizantes, pesticidas y desechos del ganado en una vasta región del Medio Oeste norteamericano.

El drenaje es la fuente principal del nitrógeno y el fósforo que causan la zona hipóxica anual en el Golfo de México.

Al final de la primavera y del verano estos nutrientes fluyen en el río Misisipi y llegan al Golfo alimentando el crecimiento explosivo de las algas.

Cuando las algas mueren y se hunden, las bacterias que viven en el fondo marino descomponen la materia orgánica y, en el proceso, consumen oxígeno. El resultado es una región deficiente en oxígeno en el fondo y cerca del fondo de las aguas: la zona muerta.

El pronóstico de los investigadores en la Universidad de Michigan (UM) se sustenta solo en la contribución de nutrientes en la primavera desde el Río Misisipi.

Esas contribuciones son este año particularmente bajas por las condiciones de sequía en gran parte de la cuenca del río.

Si el pronóstico es acertado, 2012 reemplazará al año 2000 (4.392 kilómetros cuadrados) como el año con la segunda zona muerta más pequeña en el Golfo. La zona hipóxica -o deficiente en oxígeno- más pequeña en el Golfo se registró en 1988.

"Si bien es alentador que el pronóstico de este año para el Golfo apunte a una reducción significativa del tamaño de la zona muerta, debemos tener en mente que la reducción anticipada se debe, principalmente, a una disminución en la precipitación pluvial en el Medio Oeste norteño y, como consecuencia, un flujo reducido de agua hacia el Golfo", dijo el ecólogo acuático Donald Scavia de la UM.

"La disminución pronosticada de la zona muerta en el año 2012 no resulta de reducciones en el uso de nitrógeno, que sigue siendo uno de los promotores clave de la hipoxia en el Golfo", dijo Scavia.

El otro equipo apoyado por NOAA, el Consorcio Marino de Universidades de Luisiana y la Universidad estatal de Luisiana, calcula que la zona muerta del Golfo en 2012 cubrirá 16.100 kilómetros cuadrados.

El modelo que sustenta el pronóstico de Luisiana incluye las contribuciones del año anterior que pueden permanecer en los sedimentos del fondo marino y se reciclan en el año siguiente.

El año pasado fue uno de abundantes inundaciones que, seguidas por la sequía de este año, aumentan las posibilidades de un efecto retardado que es lo que toma en cuenta el segundo modelo.

El año pasado la zona muerta en el Golfo midió 17.520 kilómetros cuadrados. La zona hipóxica más grande del Golfo medida hasta la fecha ocurrió en 2002 y cubrió más de 21.755 kilómetros cuadrados. La zona muerta del Golfo ha tenido un promedio de alrededor de 15.540 kilómetros cuadrados en los últimos cinco años.

"Estas zonas muertas son bombas ecológicas de tiempo", dijo el equipo de Scavia. "Sin esfuerzos determinados, a nivel local, regional y nacional para controlar las cargas de nutrientes, seguimos poniendo en peligro las grandes pesquerías".

En 2009 el valor en muelle de las pesquerías comerciales del Golfo de México fue de 629 millones de dólares.

Según los cálculos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGG por su sigla en inglés), los ríos Misisipi y Atchafalaya transportaron 58.100 toneladas de nitrógeno (en forma de nitrato y nitrito) al norte del Golfo en mayo de 2012, un volumen 56 por ciento inferior al promedio de cargas de nitrógeno en mayo calculadas en los últimos treinta y tres años.

El tamaño efectivo de la zona hipóxica de 2012 en el Golfo se anunciará después de una encuesta de observación apoyada por NOAA y encabezada por el Consorcio Marino de Universidades de Luisiana entre el 27 de julio y el 3 de agosto.