BUENOS AIRES – La principal central sindical argentina convocó el jueves a un paro nacional con movilización para el 27 de junio por distintas demandas laborales, una decisión que quiebra la relación con la presidenta Cristina Fernández por tratarse de la primera protesta de este tipo convocada en nueve años del kirchnerismo en el poder.
El consejo directivo de la Confederación General del Trabajo (CGT) resolvió plegarse el próximo miércoles al paro nacional del sindicato de camioneros y a la movilización frente a la Casa de Gobierno que había anunciado más temprano su líder Hugo Moyano, también secretario general de la central sindical.
Juan Carlos Schmidt, portavoz de la Confederación General del Trabajo, dijo en rueda de prensa que además de los camioneros también participarán de la jornada de protesta los empleados bancarios y petroleros.
La huelga de alcance nacional dejaría virtualmente paralizado al país. El gremio de camioneros abarca los sectores de transporte pesado, de larga distancia, de recolección de residuos, de materiales peligrosos y de caudales, entre otros. Schmidt adelantó que otros sindicatos vinculados al transporte de pasajeros van a adherirse.
Moyano era hasta hace unos meses aliado incondicional de Fernández, pero en los últimos tiempos su relación con la presidenta empeoró de tal forma que ya no se hablan.
Es la primera vez que la CGT convoca a movilizarse contra el gobierno desde que el kirchnerismo llegó al poder en 2003.
"Le pedimos una vez más a la presidenta que deje de lado su soberbia y de creer que por sacar 54% de los votos (en las elecciones de octubre en las que resultó reelegida) puede hacer lo que quiera en el país", dijo el líder sindical.
Moyano también anunció el final del paro de transporte de combustibles que se había iniciado el miércoles y que debía terminar el viernes, luego de que la patronal acordó con los trabajadores un aumento salarial de 25,5%.
Esa protesta estaba generando graves problemas de abastecimiento de gasolina, gasoil y gas en gran parte del país y llevó al gobierno a demandar al combativo sindicalista y a su hijo Pablo Moyano --secretario adjunto del gremio de camioneros--, por "amenazas, coacción agravada y entorpecimiento de los servicios públicos". La producción de gas y electricidad en Argentina tienen fuerte componente de petróleo.
La ruptura entre el gobierno y la Confederación General del Trabajo de Moyano se suma al creciente descontento que vienen manifestando sectores de la clase media por las trabas oficiales a la compra de dólares.
Acerca de la protesta del 27 de junio, el líder sindical exigió al Ejecutivo que "aumente el mínimo no imponible" del impuesto a las ganancias, un viejo reclamo de Moyano a la presidenta para que mejore el poder adquisitivo de los trabajadores ante un escenario de inflación anual de 25%.
Moyano también pidió que los subsidios que reciben desempleados, trabajadores con bajos ingresos y personas que trabajan en negro por sus hijos sean extensibles a todos los trabajadores.
"Hay que terminar con la discriminación de nuestros hijos y con ese dinero que se les retiene a los trabajadores... un perverso impuesto al trabajo", afirmó.
Además se quejó de que en Argentina "no se puede reclamar, no se pueden hacer protestas, no se puede ejercer el derecho a huelga. Esto pasaba en la dictadura militar (1976-1983)".
Más conciliador, Shmidt afirmó que "si la presidenta nos llama, vamos al diálogo". "Hasta cuando hay guerra hay negociación, en algún momento debe haber un canal de diálogo y negociación", apuntó.
La presidenta ha pedido en reiteradas ocasiones a los trabajadores responsabilidad en sus reclamos en medio de una crisis internacional que está afectando la economía del país.
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La periodista Almudena Calatrava en Buenos Aires colaboró con este reporte.









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