Un toque de queda en un volátil estado d el norte de Nigeria no ha conseguido detener varios días de violencia que han dejado casi 100 muertos, dijeron funcionarios el miércoles, mientras los habitantes consideran que la medida del gobierno los ha dejado atrapados en casa.

Más de 98 personas han muerto desde el domingo, luego de que tres ataques con explosivos contra iglesias provocaron ataques en represalia, dijo un funcionario de rescate.

El funcionario, que habló a condición de anonimato porque no estaba autorizado a hablar con los periodistas, dijo que las represalias continuaban el miércoles.

La secta radical Boko Haram se atribuyó la responsabilidad de los ataques del domingo, que dañaron iglesias en las ciudades de Zaria y Kaduna, ambas en Kaduna, el estado de más violencia. Las represalias en el estado ponen de relieve enconadas tensiones religiosas en la nación del occidente africano donde habitan más de 160 millones de personas. Kaduna, en la frontera del sur predominantemente cristiano y el norte musulmán, tiene una historia de ataques y contraataques entre las dos comunidades que hace que las autoridades con frecuencia sean cuidadosas sobre dar a conocer la cifra de muertos.

Boko Haram libra una lucha cada vez más sangrienta con la policía de Nigeria y la gente común. Más de 580 personas han muerto en actos de violencia atribuidos a la secta en lo que va de este año, según un conteo de The Associated Press.

Las autoridades se negaron a especificar cuántas de las 98 víctimas murieron en las explosiones o en las represalias.

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Yinka Ibukun en Lagos y Godwin Attah en Kaduna colaboraron a este despacho.