La policía china le prohibió el miércoles al artista disidente Ai Weiwei comparecer en la primera audiencia de una demanda judicial de su empresa contra las autoridades tributarias de Beijing, e impidió a los periodistas que filmaran en la corte, como parte de una campaña de intimidación contra el destacado artista y abierto crítico del gobierno.

Ai le dijo a periodistas el miércoles que la policía le ordenó el martes por la noche permanecer dentro de su casa en el noreste de Beijing y mantenerse alejado de los tribunales. Dijo que lo aceptó.

Las autoridades chinas ven a Ai como un alborotador. Lo detuvieron por tres meses el año pasado y su empresa de diseño fue condenada a pagar 15 millones de yuanes (2,4 millones de dólares) en impuestos atrasados y multas, una sanción que los activistas interpretaron como un castigo por sus críticas al gobierno.

La empresa apeló la multa y presentó una demanda a principios de este año contra la oficina de impuestos por la presunta violación de las leyes en el manejo de los testigos, las pruebas y las cuentas de la empresa en el caso.

Para sorpresa de muchos, la demanda fue aceptada.

La esposa de Ai, que es la representante legal de su empresa de diseño, Beijing Fake Cultural Development Ltd., fue a la audiencia con varios abogados y un contador.

Policías vestidos de civil y uniformados estaban afuera de la vivienda y estudio de Ai el miércoles y registraban a los periodistas que acudieron a entrevistar a Ai e informar sobre su caso. Ai discutió brevemente con ellos y exigió saber por qué estaban interrogando a sus visitantes. A los reporteros también les impidieron filmar en la corte.

Desde que salió de prisión el año pasado, a Ai le han negado el permiso para viajar y está bajo vigilancia constante. Aún critica con frecuencia al gobierno en Twitter, que está bloqueado en China pero es accesible para los ciudadanos con ciertos conocimientos tecnológicos.