Andrew Sarris, un destacado crítico de cine durante una época dorada para reseñistas que popularizó la reverencia francesa a los directores e inspiró debates sobre numerosas películas y cineastas, ha muerto. Tenía 83 años.

Sarris falleció en el Hospital Sain Luke's-Roosevelt en Manhattan por complicaciones relacionadas con un virus estomacal, dijo su esposa, la crítica de cine Molly Haskell.

Sarris fue mejor conocido por su trabajo para el semanario Village Voice. Sus opiniones fueron muy escuchadas en las década de 1960 y 1970, cuando las películas pasaron a llamarse filmes e incluso cinema, mientras críticos y cinéfilos discutían sobre ellas del mismo modo en que se hablaba de pinturas y novelas en otras épocas.

Sarris comenzó a trabajar con el Voice en 1960 y se estableció como un crítico de peso con el ensayo "Notes on the Auteur Theory" en el que reconocía la influencia de los críticos franceses y los escritores estadounidenses y abogaba por la primacía de los directores al decir que la "gloria" de las películas era "la tensión entre la personalidad de un director y su material".

También fue un pionero en las listas anuales de "Las mejores 10 películas", tan comunes en los medios de hoy en día.

Sarris dejó el Village Voice en 1989 por el New York Observer, donde permaneció hasta que lo despidieron en el 2009. En el 2000 fue finalista del Premio Pulitzer a la crítica. Fue miembro fundador de la Sociedad Nacional de Críticos de Cine, escribió guiones para las películas "A Promise at Dawn" y "Justine" y trabajó como consultor de trama para 20th Century Fox entre 1955 y 1965.

Por años fue profesor de cine en la Universidad de Columbia y también dio clases en la Universidad de Nueva York (NYU) y en la Universidad de Yale. Escribió "The American Cinema: Directors and Directions 1929-1968", "Politics and Cinema" y "The Primal Screen", entre otros.

En NYU compartió su oficina con Martin Scorsese, quien lo elogió como un "profesor fundamental" y lo reconoció por haberle ayudado a "ver el genio en las películas estadounidenses".

Sarris se casó con Haskell en 1969. Su esposa dijo el miércoles que el crítico "tuvo una vida maravillosa".

"Nunca estaba triste", dijo. "Quería vivir tanto como pudiera para ver películas, hablar de películas y estar conmigo".