La Reserva Federal redujo bruscamente su pronóstico sobre las perspectivas de crecimiento económico nacional y consideró que la tasa de desempleo no bajará mucho más durante el resto del año.

En su pronóstico trimestral actualizado, el banco central anticipa que la economía no crecerá más del 2,4% este año. Es mucho menos que su pronóstico de abril, cuando anticipó hasta un 2,9%. Y tampoco es mucho mejor que el ritmo de crecimiento del 1,9% anual en el primer trimestre del 2012.

La Reserva también pronostica que la tasa de desempleo no bajará más del 8% para fin de año. Actualmente está en 8,2%. En abril, el banco había dicho que podría llegar a bajar al 7,8% para fin de año.

La Reserva también pronostica una menor inflación. A lo sumo anticipa que la inflación será del 1,7% este año, bien por debajo de su límite del 2%. La declinación se debe en gran medida a una fuerte baja en el precio de la gasolina.

La mayoría de los informes económicos desde la última reunión del banco indicaron una fuerte desaceleración de la economía. El crecimiento de empleos fue de solamente 73.000 en abril y mayo. Esa cifra sucedió a ganancias promedio de 226.000 empleos por mes en el primer trimestre.

El número de personas que solicitan beneficios por desempleo subió un 5% en las últimas seis semanas. Y los empleadores registraron bastante menos vacantes en abril en comparación con el mes anterior.

Con un bajo crecimiento de empleos y una tasa de desempleo todavía alta, los consumidores se han retraído en sus gastos. Las ventas minoristas han caído en los dos últimos meses. En parte se debe al menor costo de la gasolina. Pero aun excluyendo ese rubro, los gastos apenas subieron en mayo y bajaron en abril.

Los negocios también parecen menos confiados en la economía. Están colocando menos pedidos a las fábricas, lo que ha desacelerado la producción manufacturera. Una medida de los gastos en inversiones de las compañías bajó en dos meses consecutivos.