La Convención de la Unesco contra la importación ilegal de bienes culturales, adoptada en 1970, comenzará hoy su segunda reunión en 42 años, con la esperanza de algunos países que la conforman, entre ellos el Perú, de que su contenido sea finalmente operativo.

No vamos a la reunión con ánimo de confrontación, sino solo con el deseo de darle operatividad" a esta Convención, dotándole de algunos órganos, dijo a Efe el encargado de negocios de la delegación de Perú ante la Unesco, José Bustinza.

Existen seis Convenciones de la Unesco, elaboradas entre 1952 y 2005, y ésta -contra la importación de bienes culturales- es la única que no tiene independencia de acción, algo insólito después de 42 años de existencia, resaltó.

El objetivo de Perú es que los 122 Estados parte "puedan tomar las decisiones por si mismos", ya que en la actualidad las decisiones las toman los 194 Estados miembros de la Unesco en Conferencia General de la Organización, resaltó.

"Varios países han trabajado muy duro" en la preparación de esta reunión y "vamos a estar todos juntos, no solo de América Latina, sino también de África y de los Países Árabes", añadió Bustinza, quien prefirió no citar nombres pero precisó que hay "algunos países europeos".

El representante peruano recalcó que "no se trata de cambiar el texto de la Convención", como temen algunos países, sino sólo "que tal y como está sea operativo".

En Perú, "nuestro principal problema es el saqueo, tanto en lugares arqueológicos como en lugares muy alejados, como "esas pequeñas iglesias de los Andes peruanos situadas a 3.000 y 4.000 metros de altura", y cuyos bienes ni siquiera están inventariados, dijo.

Pese a todo, agregó, "lo más difícil aun es lo que está bajo tierra, todavía sin descubrir", pues en el Perú, en cualquier parte se encuentran vestigios arqueológicos, destacó.

Aunque esta Convención entró en vigor en 1972, con el objetivo primordial de frenar el ya entonces "creciente tráfico internacional de patrimonio cultural", hubo que esperar 33 años para que la Unesco convocase una "Primera Reunión de Estados Partes de la Convención el 13 de octubre de 2003", informa un documento facilitado por la delegación peruana.

No obstante, no se adoptó en ella "ninguna medida para dotar" a la Convención de mecanismos que le permitiesen "operar y convertirse en una herramienta eficaz" contra el tráfico de patrimonio cultural, añade.

El texto subraya en este punto que de las seis grandes Convenciones culturales de la UNESCO ésta es la única que no cuenta con una Asamblea General, ni un Comité Intergubernamental que funcione como el órgano ejecutivo que promueva sus fines, ni una Secretaría.

Destaca, igualmente, que tan sólo se ocupa de ella un único funcionario a tiempo completo y que en todos estos años no ha tenido "funcionarios de apoyo, ni recursos asignados para realizar sus tareas".

Según informa la Unesco en su página web, este segundo encuentro tiene por objeto "examinar a fondo" el impacto de las medidas adoptadas por los Estados parte en esta Convención y optimizar su implementación, evaluar su eficacia, en particular "respecto a las nuevas tendencias del tráfico ilícito de bienes culturales", así como "elaborar estrategias para una mejor aplicación" de la Convención es otro de los retos de la reunión.

Recuerda que este instrumento jurídico es "indispensable en la lucha contra el tráfico ilícito de bienes culturales".

Coincidiendo con esta reunión, en la sede la Organización de la ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura, la Unesco presentó hoy una exposición titulada "Tesoros encontrados. Cooperación internacional en la lucha contra el tráfico ilícito de bienes culturales", que muestra una treintena de obras de arte creadas entre los siglos IV a. de C. y el siglo XVII, que fueron robadas y recuperadas.