El economista jefe del Banco Mundial (BM) para América Latina, Augusto de la Torre, recomienda a la región incidir en la calidad de la política fiscal y financiera en un momento de nuevos riesgos globales y de volatilidad, que llevan a pensar que el mundo puede estar viviendo un "nuevo régimen".

El experto presentó hoy en la Casa de América de Madrid el informe de este organismo de las Naciones Unidas con el título "Latinoamérica hace frente a la volatilidad, el lado oscuro de la globalización".

El contexto de crisis mundial y la inestabilidad dificultan en ocasiones la fiabilidad de los pronósticos de instituciones internacionales, y es precisamente ese entorno global "mucho más volátil" lo que lleva a De la Torre a aventurar, en una entrevista con Efe, la posibilidad de que el mundo esté viviendo un "nuevo régimen".

"La impresión que uno tiene -sostiene- es que estamos en un nuevo régimen, que los problemas que han atravesado Estados Unidos y ahora Europa son de una enorme complicación y van a generar un periodo importante, por un lado de bajo crecimiento en los países avanzados, y segundo, de posible volatilidad financiera y de mercado importante que se va a transmitir al globo".

En esta situación, cree que América Latina afronta el "desafío" de continuar con su agenda de crecimiento con equidad social pero dotándose de mecanismos para hacer frente a tres tipos de "choques externos" que "preocupan" a la región.

El primero es que el crecimiento en Estados Unidos fuera menor del que se espera, lo que supondría un descenso de las exportaciones latinoamericanas y se contraería la demanda externa; y el segundo es que China siguiera la misma senda, con lo que los precios de las materias primas que exporta Latinoamérica caerían.

"El tercer choque que preocupa es de naturaleza financiera, que la situación en Europa se salga de control y, como resultado de eso, se activen canales de transmisión financiera muy violentos, haya contracción crediticia, reversión de flujos de capital...".

El primer y tercer choque parecen estar materializándose con un menor crecimiento del esperado en Estados Unidos y Europa, señala De la Torre, "y eso ya empieza a golpear" a América Latina.

"Empiezan a transmitirse en la región, digamos, turbulencias de naturaleza financiera, todo el nerviosismo que ahora existe sobre la situación en Europa está generando movimientos en los activos financieros a nivel global", dijo.

El economista jefe del Banco Mundial advierte de que estas son "amenazas a que se deteriore el ambiente internacional", que recomienda combatir en América Latina con la consolidación de la reducción de la vulnerabilidad, el avance en el progreso social y en el atractivo como destino de la inversión internacional.

Para preservar este "sistema inmunológico", De la Torre plantea políticas monetarias, fiscales y de regulación financiera "de calidad", extensible a la protección social; fortalecer el diseño de las políticas sociales y poner en marcha reformas estructurales que puedan ayudar a la región a diversificar su aparato productivo y a crecer de una manera "más vigorosa" a medio plazo.

"La capacidad que la región tenga de implementar esas reformas va a ser un factor importantísimo en la capacidad de generar este círculo virtuoso en donde la reforma doméstica atrae inversiones, las inversiones promueven una reforma doméstica adicional y el progreso social sigue desarrollándose", indica el experto.

Todo ello convierte a América Latina en una región atractiva con la que, en estos momentos de dificultad por los que atraviesa Europa, la conexión que mantiene España "le debe estar ayudando".

"Las actividades de negocios que España mantiene en Latinoamérica seguramente han tenido mejores índices de rentabilidad y desempeño que las actividades de negocios que las empresas españolas tienen en Europa, por el contraste de la situación", argumenta De la Torre.

Ahora es necesario un "cambio de rumbo" y "correcciones en la política pública", afirma el economista del BM que, tras citar un reciente informe del organismo sobre perspectivas globales de crecimiento, alega que "no hay mucha gente que espere sorpresas al alza, que el crecimiento sea mayor que el que se proyecta".

Por el contrario, sí hay mucha gente, añade, que dice que a lo mejor el crecimiento es menor en caso de que no se mantengan los supuestos" de que China pueda crecer sobre el 8%, que los precios de las materias primas no caigan mucho, que la "política coordinada" de Europa evite un desajuste financiero mayor y que en Estados Unidos la recuperación económica prosiga, aunque frágil.

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