La aportación china de 43.000 millones de dólares a la recapitalización del Fondo Monetario Internacional (FMI) decidida en la reciente cumbre del G20 "no es ayuda gratuita", advirtió hoy el banco central del país asiático, mientras expertos aseguraron que Pekín mejorará su imagen con la operación.

"El compromiso de China con ese capital no es una ayuda gratuita, es una inversión y una útil herramienta de administración de las reservas", destacó el Banco Popular de China (emisor) en un comunicado.

El organismo insiste en que el FMI toma prestado de China ese dinero "garantizando un rendimiento seguro y razonable".

El FMI anunció durante la Cumbre de Los Cabos (México) el respaldo de 37 miembros a un "cortafuegos anticrisis" para el que se han garantizado ya 456.000 millones de dólares, con una importante aportación de países emergentes como Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica.

Según economistas chinos citados hoy por la agencia oficial Xinhua, la intervención de China en la operación ayudará a mejorar la imagen del país asiático y servirá a sus "intereses naturales".

El economista Ding Zhijie, de la Universidad de Negocios y Economía Internacional, señaló no obstante que la operación ha de interpretarse como una promesa preventiva de crédito que podría no tener que pagarse realmente.

En 2009, cuando el fondo de prevención del FMI se expandió, China ya prometió la compra de 50.000 millones de dólares en bonos del organismo, pero en realidad sólo adquirió 5.700 millones.

Un año después, en 2010, el FMI aumentó la cuota de representación de los países emergentes en la mesa directiva del organismo, hasta el 6 por ciento.