Parece que hemos vuelto a los malos hábitos del pasado. Según los últimos datos, los estadounidenses están de nuevo gastando a sus anchas con las tarjetas de crédito.

Según información de Cardhub.com, una empresa de información sobre tarjetas de crédito, este año el gasto con tarjetas podría aumentar en cerca de 50.000 millones de dólares, una cifra similar a la de los mejores años de la economía.

Si de casualidad usted está entre los que está exagerando con sus tarjetas, ponga el freno ahora. El crédito de tarjeta de crédito es el peor dinero que entra en su bolsillo. La razón es simple: es un dinero muy costoso.

Tenga en cuenta la tasa de interés actual es cercana al 15% anual por el uso de tarjeta de crédito, según información reciente del sitio de Internet Bankrate.com. Es un costo muy alto que reduce las posibilidades de ahorro y de tener unas finanzas personales saludables porque por cada 100 dólares de gastos cada año hay que pagar 15 dólares solo en intereses.

Lo mejor que se puede hacer es eliminar toda la deuda con tarjetas de crédito y establecer un plan de ajuste que permita solo gastar lo que sus ingresos permiten.

Aun mejor: la meta financiera debe ser gastar por debajo de nuestros ingresos para poder generar un ahorro. Por ejemplo: Fijar la meta de ahorrar 50 dólares este mes, 100 dólares en el siguiente y así sucesivamente hasta llegar a un valor que sea al menos el equivalente al 10% o 15% de sus ingresos mensuales.

Si usted logra ahorrar el 10% de sus ingresos cada mes y los invierte, al cabo de unos años habrá acumulado un capital y su futuro financiero será diferente.

Sin embargo, no es que las tarjetas de crédito sean malas. Por el contrario, son herramientas para mejorar sus finanzas personales si se usan en nuestro beneficio.

¿Cómo? Después de eliminar la deuda con tarjetas de crédito lo ideal es solicitar una tarjeta de premios, millas o puntos (rewards card). El usuario paga con ella todo lo que pueda y al corte de cada mes cubre el 100% de los gastos de forma que nunca debe pagar intereses por el uso de la tarjeta.

De esta forma la tarjeta se convierte en un beneficio y no un gasto porque en lugar de generar costos, se pueden acumular millas o puntos que después se convierten en boletos de avión, descuentos en hoteles y hasta en efectivo.