El presidente de los Heat de Miami, Pat Riley, recibió hoy el premio que más quería tener en su poder, el Chuck Daly, como reconocimiento a su brillante trayectoria profesional en los años dedicados a ser entrenador de la NBA.

Riley, que siempre sintió una gran admiración y amistad por el desaparecido exentrenador Daly, aunque en el campo fueron los mayores rivales, dijo que jamás olvidará la última vez que se vieron, en el 2009.

"Fue al salir de la habitación del hospital donde se encontraba y ambos nos miramos y antes de irme le dije que lo veía más tarde, pero esa fue la última vez que lo vi con vida", explicó Riley.

Daly falleció en el 2009 al no poder superar el cáncer de páncreas que le avanzó rápidamente y sin que los médicos pudiesen controlarlo.

De ahí, que el premio para Riley, que vivió los mejores años de entrenador con Los Ángeles Lakers cuando Daly dirigía a los históricos 'Bad Boys' de los Pistons de Detroit, signifique algo muy especial.

"Este no es un premio. Esto es algo muy especial que se me ha otorgado en memoria de un profesional y una persona excepcional. Me siento muy honrado de que la Asociación de Entrenadores haga esto por mí", declaró Riley.

Riley y Daly eran rivales como entrenadores, pero con el tiempo se hicieron no sólo buenos sino los mejores amigos y ahora están vinculados, una vez más con el premio que más ilusión le hacía tener al directivo de los Heat.

La Asociación Nacional de Entrenadores de Baloncesto de la NBA eligió este año a Riley como ganador del premio "Chuck Daly Lifetime Achievement", que conmemora la vida del exentrenador de los Pistons y del equipo del 'Dream Team' en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 dentro del baloncesto y su "estándar de la integridad, excelencia competitividad y promoción incansable del deporte".

Riley es la quinta persona en recibir el premio, uniéndose a Tommy Heinsohn en 2009, Jack Ramsay y Tex Winter en 2010 y Lenny Wilkens en 2011.

El exentrenador de los Lakers, Knicks de Nueva York y Heat de Miami ha sido parte de la NBA por más de 40 años, con 1.210 victorias y 21 apariciones en la competición de la fase final, además de participar en numerosas organizaciones de caridad en las ciudades donde ha estado trabajando.

"Bueno, para nosotros como equipo, el premio dice mucho", declaró el alero estrella LeBron James. "Todos sabemos cómo formó el equipo que tenemos y basta con ver su currículum para darnos cuenta de los conocimientos que posee en todos los aspectos".

El premio viene este año con un significado especial al ser el 20 Aniversario del 'Dream Team', el equipo de estrellas de la NBA que participó por primera vez en unos Juegos Olímpicos de Verano y fueron los de Barcelona'92, donde Estados Unidos bajo la dirección de Daly logró la medalla de oro.

"Solamente una figura y personalidad como la de Daly hizo posible que pudiese tener la confianza de dirigir a ese tipo de jugadores, nadie más hubiese podido hacerlo", destacó Riley, que ahora se encuentra de nuevo a las puertas de ver cómo su equipo de los Heat puede conseguir un nuevo título de liga después que el año pasado lo perdiese ante los Mavericks de Dallas.

Precisamente, el entrenador de los Mavericks y verdugo de los Heat el año pasado, Rick Carlisle, es el presidente de la Asociación de Entrenadores de la NBA.

Carlisle estaba entre el grupo que seleccionó a Riley como ganador este año del premio "Chuck Daly".

"Cuando Daly hablaba de entrenadores, siempre sintió que Pat Riley, fue el mejor de los mejores", declaró Carlisle. "Chuck era un gran admirador de la intensidad sin concesiones de Pat, clase y estilo".

Precisamente, durante las largas conversaciones que Daly mantuvo con Riley en los últimos meses antes de morir, ambos hablaron del gusto que tenían por vestir trajes impecables y siempre un perfecto estilo de corte de pelo, que los distinguía sobre todos los demás.

Riley era 'Showtime'. Daly fue llamado 'Daddy Rich'. Ambos se pusieron siempre los trajes a medida, los peinados perfectos, y la proyección de una imagen de éxito permanente.

Pero quizás lo más importante de todo es que en el fondo tenían mucho más en común que cualquiera de ellos probablemente habría imaginado, de ahí la gran amistad que al final se tuvieron.

Riley fue uno de los que durante la ceremonia del entierro de Daly no pudo contener las lágrimas y lloró amargamente por el gran amigo que se le acaba de marchar, el mismo que en 1989 con los Pistons le arrebató el título de liga, pero que a la vez le enseñó grandes lecciones como profesional que le hizo ser mucho mejor deportista y persona.