El argentino Horacio Coppola, considerado un maestro de la fotografía, murió a los 105 años en Buenos Aires, la ciudad que retrató desde todos los ángulos, informaron hoy sus allegados.

Siempre acompañado por su cámara Leica, Coppola, fallecido este lunes, fue los "ojos" de la Buenos Aires del siglo XX, con una enorme colección de fotografías de los más variados rincones de la capital argentina.

Sus imágenes, de hecho, ilustraron la primera edición del libro "Evaristo Carriego", del escritor argentino Jorge Luis Borges, uno de sus amigos en las primeras décadas del siglo pasado, al igual que el artista plástico Xul Solar y la escritora Victoria Ocampo.

Interesado por el modernismo, el fotógrafo se instaló en los años 30 en Berlín para estudiar en la Escuela de la Bauhaus, donde conoció a su esposa, Grete Stern, también dedicada a la fotografía y con quien más tarde se instaló en Buenos Aires.

En Europa, Coppola publicó textos con fotografías de las colecciones de arte del Museo Británico y del Louvre, además de retratos del artista francés de origen ruso Marc Chagall y del español Joan Miró.

En Alemania también realizó junto a Walter Auerbach el documental "Traum", una filmación hecha en las calles berlinesas con la que Coppola, que fue uno de los fundadores del primer Cine Club de Buenos Aires, en 1929, mostró su interés por el cine.

El Museo de Arte Moderno de Buenos Aires dedicó en 1969 a Coppola, que en los años 60 fue uno de los primeros fotógrafos que hizo obras en color, una importante retrospectiva, que luego fue presentada en Texas y Michigan (EE.UU.).

También participó de exposiciones en Zúrich y Valencia, entre otras ciudades en las que exhibió diversas fotografías de Buenos Aires, como el barrio La Boca, la Avenida de Mayo, la calle Corrientes, las grandes tiendas y varias esquinas que dejan patente la variedad de estilos arquitectónicos de la ciudad.

"Buenos Aires 1936", un libro en el que recopiló numerosos trabajos a pedido del municipio porteño, "es uno de los primeros fotolibros de Argentina", aseguró a medios locales el historiador de la fotografía Abel Alexander, quien calificó a Coppola como "un gran documentalista".

Coppola, cuyos restos ya fueron inhumados en un cementerio de la localidad bonaerense de Pilar, recibió además el Gran Premio del Fondo Nacional de las Artes (1985) y fue declarado "Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires" (2003).