El periodista francés Roméo Langlois, que estuvo en poder de las FARC durante 33 días, aseguró hoy que con su secuestro la guerrilla colombiana "le marcó un gol" a las autoridades de Colombia y ganó una "guerra mediática", que, a su juicio, llevaba años perdiendo.

"Sabían que no se podían dar el lujo de tratarme mal, que era importante cuidarme. Querían incluso que saliera bien gordo para dar buena imagen cuando me liberaran, y lo lograron. Secuestrándome, usándome como muñeco, le metieron un gol mediático al gobierno", indicó el reportero en entrevista con EFE en París.

La cadena "France 24" estrena mañana su documental "Colombia: a balazos", sobre la emboscada que la guerrilla tendió el pasado abril al batallón al que Langois acompañaba en el operativo para desmantelar un laboratorio de drogas ilícitas, y con ese motivo se ha prestado a recordar una experiencia que según él no le traumatizó.

"Mi vida diaria fue dura porque estaba herido, pero me trataron muy bien, hicieron todo para que no sufriera mucho. Nunca me tuvieron amarrado, por lo que no salí traumatizado, aunque tuve muchos momentos de angustia y de duda", indicó en castellano y con el brazo izquierdo todavía vendado.

Con su cautiverio reafirmó su convicción de que el periodismo "es un trabajo complicado, en el que nada está ganado", pero también de que la repercusión de esa labor puede servir para intentar difundir la verdad de un conflicto, que en su opinión debe tener como protagonistas a las víctimas.

"Hay muchas verdades en Colombia. El Ejército tiene la suya y la guerrilla de alguna manera también, pero la verdad principal la tienen las víctimas, sean de la guerrilla, del Estado o de los grupos armados. Esa es la gente que tiene mucho que decir y hay que escucharla", concluyó Langlois, que ha vivido 12 años en ese país.

Al periodista no le sorprendió la polémica desencadenada en torno a su liberación, organizada en medio de un gran acto de propaganda guerrillera en el departamento selvático sureño del Caquetá, pero destacó que en una sociedad "tan dividida" como la colombiana, "en la que todo se politiza", se ha sentido usado por uno y otro bando.

"Se han utilizado cosas que he dicho para intentar desprestigiar mi trabajo, ensuciar mi nombre, pero no le doy mucha importancia. Cuando todo el mundo te critica es la prueba de que haces bien tu trabajo", añade a punto de cumplirse los 20 días de su puesta en libertad.

Con las imágenes que pudo rodar durante su secuestro gracias a la cámara que le facilitaron las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y con la realidad paralela que se vivió en torno a las negociaciones para su liberación, planea ahora hacer un nuevo documental que sirva para profundizar en este conflicto.

"El papel de los medios es sumamente importante", destaca el periodista, que cree también que debe respetarse a los secuestrados que fueron liberados y que tras "aguantar años en la selva" al salir no tuvieron un mensaje "de rencor u odio, sino de reconciliación nacional".

En los doce años que ha pasado en el país latinoamericano se ha formado la opinión de que "Colombia tiene un problema político, también de narcotráfico, económico y social, que hace que para miles, y quizá millones de colombianos, no haya otra opción en la vida que empuñar un arma para salir adelante".

Y la solución, según sostiene, pasa por llegar a un acuerdo en el que se hayan discutido "muchas cosas sociales, sobre el reparto de tierras, la vida en el campo, la lucha antidroga, la condición social de los campesinos que cultivan coca, y no solo la entrega de armas a cambio del perdón y el olvido de los crímenes".

Langlois adelanta que va a mantener la voluntad de seguir trabajando para "ir detrás de las apariencias", pero a nivel personal, según dice, centrará de momento su vida en recuperarse, descansar, dormir, asentarse en Francia y en un futuro, no muy cercano, "dentro de unos años", regresar a Colombia.

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Marta Garde