El expresidente de EEUU, Jimmy Carter, cuyo centro ha supervisado las elecciones presidenciales egipcias, expresó hoy su preocupación por "el giro antidemocrático que ha tomado la transición de Egipto" con las últimas decisiones de la Junta Militar.

"La disolución del Parlamento elegido democráticamente y el retorno de elementos de la ley marcial genera incertidumbre sobre el proceso constitucional", dijo Carter en un comunicado.

Pocos días antes de los comicios -celebrados los pasados sábado y domingo-, la Cámara Baja fue invalidada por una decisión judicial y las autoridades emitieron un decreto que permite a los militares arrestar a civiles.

Además, tras el cierre de los colegios electorales, la Junta Militar aprobó una serie de enmiendas a la Constitución provisional, vigente desde marzo de 2011, para blindar sus prerrogativas ante el inminente traspaso del poder a un presidente elegido en las urnas.

Según Carter, ese anexo constitucional "viola el compromiso previo de los dirigentes militares de transferir totalmente el poder a un Gobierno civil elegido".

El expresidente estadounidense consideró que con esas enmiendas la cúpula castrense otorga "privilegios especiales" a los militares y se incluye a sí misma en "el proceso de redactar la Constitución".

"Una Constitución es una base permanente para la nación y debe ser totalmente inclusiva y legítima. Un cuerpo militar no electo no debe interferir en el proceso de redacción", subrayó.

 Debido a estas decisiones, "no está claro si una transición verdaderamente democrática sigue llevándose a cabo en Egipto", agregó Carter, cuya nota lamenta "la falta de una hoja de ruta clara y el continuo rol gobernante de la Junta Militar".

El Centro Carter, que desplegó a un equipo de 116 expertos en 25 provincias egipcias, se quejó en la nota del limitado alcance de su misión debido a los obstáculos puestos por las autoridades egipcias, que les acreditaron tan solo siete días antes del comienzo de la primera vuelta de las presidenciales.

En su informe preliminar, la ONG lamentó que algunos de sus observadores sufrieron intimidación por parte de los militares que vigilaban los centros de votación.

Además, registró irregularidades como que no se identificaba de forma adecuada a todos los votantes o la escasa disposición de algunos jueces para comprobar la validez de las papeletas.

El Centro Carter criticó también algunos asuntos administrativos de la organización de los comicios, de los que responsabiliza a la Comisión Electoral, así como el ambiente tenso con aislados conatos de violencia instigados por las campañas de ambos candidatos.

A la segunda vuelta de las presidenciales concurrieron el islamista Mohamed Mursi, de los Hermanos Musulmanes, y el ex primer ministro Ahmed Shafiq. Los dos candidatos se han atribuido la victoria en los comicios, cuyos resultados oficiales se conocerán en los próximos días.