Una decena de indígenas mayas guatemaltecos realizaron hoy en la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH) un ritual para pedir valor, sabiduría y "que todo salga bien" en la audiencia contra el Estado de Guatemala por masacres contra sus pueblos.

La ceremonia se prolongó durante cerca de una hora y se realizó en los jardines de la Corte, con sede en Costa Rica, poco antes del inicio de la audiencia por el caso llamado "Masacres de Río Negro contra Guatemala".

El rito estuvo dirigido por el líder espiritual José Osorio, de la comunidad de Rabinal, en Baja Verapaz, quien dijo que sirvió para "pedir cosas buenas" en la Corte Interamericana.

"Queremos pedir para que todo salga bien. Que no haya problemas. Porque muchas veces hay debates con muchos problemas porque nunca encomendamos a nuestros abuelos y antepasados. Encomendándonos a ellos nos dan valor y fuerza", comentó Osorio.

El líder espiritual creó un círculo con flores rojas de un lado, que simbolizan la salida del sol, el lado opuesto en negro, que significa la puesta del astro rey y la llegada de la noche, mientras en los otros lugares del círculo se apreciaban flores blancas y amarillas para representar el aire y las nacientes de agua.

En el centro colocó velas, cacao, ramas, canela, aguardiente y otros elementos para "agradecer a la madre tierra por todo lo que da", y luego le prendió fuego, para comenzar a caminar a su alrededor esparciendo una especie de incienso blanco.

"El fuego nos da fuerza, en la oscuridad es lo que nos guía", aseguró el guía espiritual, quien también pidió sabiduría para los jueces de la Corte y salud para todos los presentes, los habitantes de Costa Rica y el resto de los países centroamericanos.

Una decena de indígenas mayas guatemaltecos, la mayoría mujeres, participaron en el ritual antes de dirigirse a la audiencia, en la que acuden en calidad de víctimas por la destrucción de su comunidad entre 1980 y 1982.

La demanda indica que Río Negro fue destruido durante una serie de masacres ejecutadas por el Ejército y miembros de las Patrullas de Autodefensa Civil (PAC) y luego los sobrevivientes fueron perseguidos.

La demanda de la Comisión Interamericana de Derechos (CIDH) afirma que fueron ejecutadas más de 500 personas, muchas desaparecieron, hubo violaciones sexuales contra mujeres y niños fueron sometidos a esclavitud por miembros de las PAC, y los supervivientes fueron víctimas de desplazamiento.

Agrega que las masacres se ejecutaron dentro de una política de "tierra arrasada" dirigida por el Estado guatemalteco contra el pueblo maya, el cual era calificado para la época como "enemigo interno" en un contexto de discriminación y racismo.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos asegura que el Estado no ha investigado efectivamente los hechos, no ha castigado a los responsables, no ha identificado plenamente los restos de las personas ejecutadas, ni ha encontrado el paradero de las desaparecidas.