Los líderes de las principales economías del mundo acordaron intensificar sus esfuerzos para impulsar el crecimiento y la creación de empleos, que ellos califican como la principal prioridad en la lucha contra los efectos de la crisis económica europea, según un borrador de la declaración que se publicará el martes al final del encuentro anual del Grupo de los 20.

El borrador, obtenido el lunes por The Associated Press, pone al G-20 del lado de los que han estado abogando por enfocarse en la creación de empleo, inclusive a través del gasto público, en lugar de recortes presupuestarios y medidas de austeridad impulsados sobre todo por la canciller alemana Angela Merkel.

Alemania considera que ha asumido injustamente la carga por sus grandes contribuciones a los rescates internacionales para países europeos económicamente más débiles que gastaron en exceso durante años y, a cambio, ha venido insistiendo en recortes abruptos de parte de los receptores de ayuda como Grecia. Estos recortes han dado lugar a dificultades económicas dramáticas para los votantes en Grecia y otros países. Un número creciente de países europeos han abogado por gasto y crecimiento, no por austeridad, y la declaración del G-20 parece ubicar al grupo de las mayores economías del mundo en ese campo.

"Estamos unidos en nuestra determinación de promover el crecimiento y el empleo", señala el borrador, que declara que los líderes anunciarán un Plan de Acción coordinado de Crecimiento y Empleo en Los Cabos para alcanzar esas metas, aunque el proyecto no ofrece detalles de la plan.

El borrador apoya específicamente un mayor gasto público como respuesta al empeoramiento de la economía mundial, al asegurar que los países con los recursos "están dispuestos" a tomar medidas fiscales.

El plan dice que el gobierno de Barack Obama se comprometió a evitar fuertes aumentos de impuestos y recortes de gasto del gobierno para el final del año, como estaba previsto en la legislación vigente, para evitar enviar al país a otra recesión.

Mientras los funcionarios del G-20 discutían sobre cambios de última hora en la redacción de la declaración, los líderes europeos en la cumbre intentaban tranquilizar el lunes al mundo y asegurarle que estaban en camino de solucionar la crisis económica del continente, al tiempo que defendían el ritmo de su respuesta, incluso en momentos en que el mercado empuja a España más cerca de necesitar un rescate que pondría a prueba la capacidad del mundo para pagar.

Menos de 24 horas después de unas elecciones que aliviaron los temores de que Grecia pudiera salirse de la zona euro, la tasa de interés que paga España por sus bonos de deuda superó el nivel de 7% que obligó a Grecia, Portugal e Irlanda a buscar ayuda internacional.

La posibilidad de un rescate para la economía española, valorada en 1,10 billones de euros (1,39 billones de dólares), eclipsó de inmediato el optimismo en el G20 por las elecciones griegas y apagó las expresiones de confianza de México, el país anfitrión, de que la cumbre de las principales economías del mundo produciría más que los 430.000 millones de dólares en compromisos concretos para el Fondo Monetario Internacional como seguro contra futuros rescates.

La delegación española en la cumbre en Los Cabos lamentó el aumento en los costos de financiamiento de su país y opinó que la reacción del mercado no correspondía a la realidad de la fortaleza de la economía de España.

"Estamos convencidos desde el gobierno que la situación actual de penalización de los mercados, la que estamos sufriendo hoy, no se corresponde con los esfuerzos ni con la potencialidad de la economía española", dijo el ministro de Economía español Luis de Guindos. "Eso es algo que (en los mercados) se tiene que acabar reconociendo en los próximos días, en las próximas semanas", añadió.

El día estuvo repleto de declaraciones de líderes que pidieron cooperación y exhortaron a Europa a resolver su crisis en una cumbre donde se esperan pocos resultados concretos.

"Ahora es el momento, como lo hemos hablado, de unirnos para hacer lo necesario para estabilizar el sistema financiero mundial y evitar el proteccionismo, para hacer crecer la economía y crear empleos mientras se hace de forma responsable", dijo el presidente estadounidense Barack Obama después de una reunión con el anfitrión, el mandatario mexicano Felipe Calderón.

El Fondo Monetario Internacional dijo en un informe el lunes que era poco probable que Europa superara sus problemas de presupuesto sin un mayor foco en políticas que promuevan el crecimiento. Los gobiernos europeos deben hacer más fácil contratar y despedir trabajadores, simplificar las regulaciones del gobierno de la economía, y facilitar a los trabajadores a trasladarse a otros países europeos por razones laborales, dijo el fondo, reformas que podrían estimular el crecimiento en la región un 4,5% en los próximos cinco años.

"Fomentar el crecimiento es siempre importante; en la zona del euro se ha vuelto urgente", dijo el informe.

Mientras tanto, los líderes de un grupo de países en desarrollo de rápido crecimiento dijeron el lunes que cumplirían sus promesas de contribuir con más fondos para el FMI, lo que fortalecería su capacidad para realizar más rescates en Europa.

Brasil, Rusia, India y China se encontraban entre un grupo de unos 30 países que se comprometieron en abril a contribuir con más de 430.000 millones de dólares al FMI, lo que casi duplicaría su capacidad de préstamo. Las naciones de la zona euro se comprometieron con unos 200.000 millones de dólares, mientras que Japón prometió 60.000 millones.

El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, y el presidente del Consejo Europeo, Herman van Rompuy, exhortaron a los mercados a enfocarse en una cumbre europea que se realizará a finales de junio y que según ellos ayudará al continente a avanzar hacia una integración política y económica más profunda para apuntalar su moneda única. La falta de normas comunes entre los países de la zona euro es visto como la causa principal de la actual crisis. En la cumbre de la Unión Europea se avanzaría en reglas bancarias comunes para los países miembros, dijeron Barroso y Van Rompuy, aunque alertaron, algunas veces en tonos defensivos, que no habrá resultados en el corto plazo.

"Puedo asegurarles que aun si en junio no tomamos decisiones definitivas, el camino es muy claro para todos", indicó Van Rompuy. "En este caso, el ritmo es menos importante que la decisión que tomemos".

Barroso tuvo un tono más agresivo al señalar que "la crisis se originó en Norteamérica" con el colapso de los productos financieros relacionados con los bienes raíces y arremetió sutilmente contra China y otros países no democráticos en la cumbre.

"No todos los integrantes de la cumbre del G20 son democracias, pero nosotros somos democracias y tomamos decisiones democráticamente. Esto significa tomar más tiempo", indicó. "Francamente no vinimos aquí a recibir lecciones en términos de democracia o sobre cómo manejar la economía, porque la Unión Europea es un modelo del que estamos muy orgullosos".

El primer ministro británico David Cameron instó a los países europeos a mantener la austeridad para construir la confianza de los inversionistas. También alertó en contra de responder a la agitación económica imponiendo medidas proteccionistas.

En específico, el gobernante conservador dijo que un acuerdo de libre comercio entre Estados Unidos y la Unión Europea "podría dar un enorme impulso en todo el mundo".

"Pienso que existe una amenaza de no concretar una reforma de largo plazo, en particular las reformas bancarias y servicios financieros donde el G20 fue pionero", agregó Cameron. "De no completarla podría llevarnos a repetir la crisis de 2008".

Obama se reunió el lunes con el presidente ruso Vladimir Putin para hablar de las diferencias entre ambos países sobre Siria e Irán. Posteriormente se reunió con la canciller alemana Angela Merkel, cuyo país tiene una función determinante para solucionar la crisis de deuda de Europa.

Incluso las buenas noticias sobre Grecia se vieron ensombrecidas por el desacuerdo persistente sobre los términos del plan de rescate internacional del país, que requiere recortes severos en el gasto, a los que muchos en Grecia culpan por las dificultades que sufren los ciudadanos comunes.

Los partidos que Europa espera formarán el próximo gobierno griego están comprometidos con el rescate, pero quieren renegociar algunos de los términos más estrictos.

En cualquier caso, Merkel indicó que no será fácil encontrar espacio para negociar, e insistió en que Grecia debe mantener su posición en las negociaciones y "tenemos que contar con que Grecia se apegue a sus compromisos".

Calderón trató de dar un mensaje más optimista el fin de semana al decir que espera que el G20 produzca aportaciones récord al FMI. No estaba claro hasta la cumbre del G-20, sin embargo, cuantas naciones cumplirían sus compromisos. Los países del llamado grupo BRIC exigen un mayor control del FMI a cambio de mayores cuotas.

Brasil, Rusia, India y China dijeron el lunes que las contribuciones se realizarían bajo el supuesto de que el FMI daría a los países en desarrollo más voz en la toma de decisiones. El FMI, que está dominado por Estados Unidos, Europa y otras economías desarrolladas, acordó en 2010 impulsar el poder de voto de las naciones en desarrollo. Pero las reformas todavía no se han aplicado plenamente.

Calderón indicó que Estados Unidos no contribuirá, una decisión congruente con la postura de Washington de que dar más dinero al Fondo sería un rescate de facto de Estados Unidos para Europa.

La idea de que a países en desarrollo como Brasil se les pidiera contribuir más para el FMI para salvar las economías europeas marcó un irónico giro para Latinoamérica, que durante mucho tiempo dependió de los fondos fijos del FMI y soportó las recetas para hacer reformas, dijo Eric Farnsworth, vicepresidente del grupo de negocios del Consejo de las Américas.

Los países en desarrollo, que hasta ahora han evitado el colapso económico, podrían aprovechar la crisis para por fin tomar más posiciones de poder en el FMI y otras organizaciones después de pedir durante años una mayor voz, agregó Farnsworth.

Sin embargo, ese escenario se complica debido a la desaceleración económica en Brasil, China y otros países en desarrollo, que están batallando con un lento crecimiento en medio de la incertidumbre mundial.

"Europa es un problema global y se espera que los países que acepten una autoridad mundial participen en una forma que contribuya al bien colectivo", agregó el especialista.

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