El ministro español del Interior, Jorge Fernández Díaz, se comprometió hoy ante las víctimas del terrorismo a que el Estado "jamás" negociará con ETA ni con sus presos, pues, una vez que ha sido derrotada policialmente, su única salida es la disolución.

En un acto con víctimas del terrorismo celebrado en Barcelona, coincidiendo con el 25 aniversario de uno de los más sangrientos atentados de la banda terrorista, Fernández Díaz afirmó que ha sido derrotada por el Estado de Derecho, la sociedad española "no le debe nada a ETA".

"Yo como ministro le digo a ETA que sepa que el Gobierno no ha negociado, ni negocia, ni jamás va a negociar con ETA, ni con sus presos, no tiene nada que negociar y le exige su disolución incondicional", señaló Fernández Díaz.

El ministro de Interior recordó que en lo que va de año han sido detenidos once supuestos miembros de la banda terrorista, lo que demuestra, a su juicio, que el Estado "no va a parar hasta que ETA se disuelva".

ETA anunció el pasado 20 de octubre "el cese definitivo de su actividad armada", después de haber asesinado a más de 800 personas y haber perpetrado secuestros y extorsiones a empresarios en su lucha por la independencia del País Vasco.

Cuando comunicó el fin de la violencia, la organización terroristas llevaba más de dos años sin cometer atentados y había declarado un alto el fuego en enero de 2011.

El ministro de Interior reiteró que el cese de la actividad armada de ETA no fue por razones éticas o morales, sino porque fueron derrotados policialmente por el Estado.

En posteriores declaraciones a la prensa, Fernández Díaz se refirió a los refugiados de ETA en otros países y afirmó que quienes no tienen cuentas pendientes ni con la justicia ni con la policía pueden regresar "con toda libertad" a España, pero advirtió que el resto deberá responder ante las autoridades.

"Aquí no hay un punto final de nada", sentenció en ese sentido Fernández Díaz.

El atentado en los grandes almacenes Hipercor, hoy recordado, fue el peor ataque terrorista jamás cometido por ETA y, además de 21 muertos causó 45 heridos.

También supuso un giro radical en la estrategia terrorista de ETA, ya que se trató de un ataque indiscriminado y por primera vez todas sus víctimas fueron civiles.

A las 16:10 horas del 19 de junio de 1987 estallaron los bidones cargados con treinta kilos de amonal y cien litros de líquido inflamable que los etarras del "comando Barcelona" habían escondido en el maletero de un automóvil y que fue estacionado en la primera planta del aparcamiento de Hipercor.

Una hora antes, uno de los miembros del comando hizo tres llamadas desde cabinas telefónicas, comunicando en nombre de ETA que tendría lugar una explosión en el Hipercor de la Avenida Meridiana de Barcelona entre las 15.30 y las 15.40 horas.

Sin embargo, la inspección policial no encontró nada sospechoso, por lo que se estimó que era una falsa alarma y se decidió no desalojar el edificio.

Minutos después, la explosión de la bomba abrió un cráter en el suelo del aparcamiento y un boquete el techo, por los que pasó una ola de fuego que abrasó y asfixió a empleados y clientes del centro.

Por este atentado fueron condenados los miembros del "comando Barcelona" Domingo Troitiño y Josefina Ernaga a penas que sumaban más de 1.600 años de cárcel, así como Rafael Caride Simón, condenado a 790 años.

También fue condenado a otros 790 años de cárcel el dirigente etarra Santiago Arróspide "Santi Potros" por ordenar la masacre, una sentencia que confirmó el Tribunal Supremo en julio de 2004.