El buque escuela Esmeralda de Chile, llegó hoy con sus velas izadas al puerto de Sídney, la ciudad de Australia que en 1961 le dio el nombre de "Dama Blanca" y en la que hace escala en una nueva singladura alrededor del mundo.

"Tenemos una relación especial con Sídney porque en 1961, cuando el buque visitó por primera vez este puerto, causó tal impacto que toda la prensa y el pueblo la llamó la Dama Blanca, nombre que llevamos hoy en día y que es parte de nuestro himno", relató a Efe el capitán de la Esmeralda, Guillermo Lüttges.

Durante su estancia en Australia, el Esmeralda, con más de 300 tripulantes, abrirá las puertas al público, mientras su tripulación realizará intercambios con la Armada australiana, así como actividades deportivas, de navegación y turísticas.

Pero además a bordo del navío se celebrará un gran evento de degustación gastronómica y enológica de Chile.

Desde que el pasado abril zarpó de Valparaíso, el buque ha recalado en Hanga Roa (Isla de Pascua) y en la capital neozelandesa, Wellington, donde el capitán del buque chileno fue agasajado con una costumbre típica.

Al llegar a Wellington, Lüttges fue recibido con el "hongi", el saludo tradicional de los indígenas maoríes de bienvenida que consiste en presionar la nariz y la frente del invitado.

Esa fue una las experiencias culturales que vive la tripulación del Esmeralda durante los periplos de formación militar y marítima, que en esta ocasión incluye visitas a España, Ecuador y Colombia.

En el Mar de Tasmania, donde los fuertes vientos y meteorología por lo general adversa son a menudo un desafío para la navegación, el Esmeralda encontró esta vez condiciones favorables.

El Esmeralda realiza un viaje de 259 días en el que navegará más de 30.000 millas náuticas y circunnavegará el planeta por segunda vez, después del hecho en 1988.

Recalará en el puerto de Bombay, en la India, y también en la ciudad española de Cádiz, donde el navío fue construido hace más de medio siglo.

Este buque, al que estaba previsto dar el nombre de Juan de Austria, fue construido en los astilleros gaditanos y pasó a manos chilenas en 1954 como parte del pago de una deuda contraída por España por la importación de salitre para reactivar la agricultura nacional tras la Segunda Guerra Mundial.

El buque, que cuenta con 29 velas y es de 113 metros de eslora, tiene un navío gemelo, el Juan Sebastián el Cano, con el que "lamentablemente" no podrá encontrarse durante este periplo por problemas de agenda, apuntó Lüttges.

El nombre de este buque es en recuerdo a la captura de la fragata Esmeralda de la escuadra española el 5 de noviembre de 1820 en el puerto del Callao, en una acción capitaneada por el almirante chileno Thomas Alexander Cochrane en la lucha por la independencia americana.

También su nombre obedece al de la corbeta Esmeralda comandada por Arturo Prat, el héroe naval chileno, durante el combate de Iquique el 21 de mayo de 1879 en el marco de la Guerra del Pacífico que enfrentó a Chile contra Perú y Bolivia.

El Esmeralda también rememora un capítulo oscuro de la historia reciente de Chile, pues el buque fue empleado como centro de tortura tras el golpe militar de Augusto Pinochet, en 1973.

Décadas después, todavía miembros de la comunidad australiana y activistas de grupos comprometidos con la defensa de los derechos humanos recuerdan su pasado con la dictadura.

"La Esmeralda es un símbolo de nuestro país y forma parte de un capítulo negro de la historia chilena que aún no encuentra justicia", dijo a Efe Luis Allemand, representante del Movimiento por Justicia y Paz de la ciudad de Brisbane.

El activista chileno indicó que su organización tiene previsto realizar una protesta pacífica contra el Esmeralda y subrayó que en ningún caso será "contra sus tripulantes ni los nuevos cadetes de instrucción".

Luis Riquelme, representante de la Red de Solidaridad con los Pueblos Latinoamericanos (Lasnet) manifestó a la radio australiana SBS que espera pronto que el Gobierno chileno "reconozca" lo que pasó en el buque ya que hay muchas familias, entre ellas las de Woodward, que esperan justicia.

Y comentó que algunas organizaciones proponen que se convierta al Esmeralda en una escuela de formación en derechos humanos como un gesto de reconciliación en Chile.

Rocío Otoya